Logramos que la mezcla quede increíblemente esponjosa y suave, convirtiéndose en una opción perfecta que gusta tanto a grandes como a pequeños por su sencillez. Los cocinamos de forma comodísima aprovechando las ventajas del horno para obtener un bocado riquísimo sin apenas manchar nada en la cocina.
Ingredientes:
- 3 huevos
- ½ cebolleta fresca
- 150 gr de mozzarella rallada
- 1 cucharada sopera de parmesano
- 75 gr de pavo en lonchas
- Cebollino al gusto
- Sal
Preparación
Comenzamos preparando los ingredientes frescos para tenerlos listos. Pelamos la cebolleta y la picamos de forma muy finita con el cuchillo para que apenas se perciba al morder. Lavamos el cebollino fresco, lo secamos concienzudamente con papel absorbente de cocina y lo picamos finamente; recordad que aporta un punto ligeramente picante y aromático, por lo que podéis ajustar la cantidad a vuestro total agrado.
Cortamos también las tiras de pechuga de pavo en trozos más pequeños si fuera necesario.
A continuación, cascamos los huevos en un bol grande. Añadimos una pizca de sal, un toque de pimienta negra molida y batimos enérgicamente con la ayuda de unas varillas hasta que espumen un poco y queden bien homogéneos.
Incorporamos al bol la cebolleta picada, el cebollino troceado y las tiras de pechuga de pavo. Volvemos a batir todo el conjunto con las varillas para asegurarnos de que todos los componentes queden perfectamente repartidos e integrados en el huevo.
Probamos un poquito para rectificar el punto de sal si fuera necesario.
Para el cocinado, repartimos la preparación anterior de manera uniforme llenando las cavidades de un molde de silicona para magdalenas o distribuyéndola en flaneras individuales previamente engrasadas si no son de silicona.
Introducimos el molde en el horno, que debe estar previamente precalentado a 180°C con calor arriba y abajo. Horneamos los bocaditos durante unos 15 o 20 minutos, vigilando que la superficie adquiera un bonito tono dorado y las claras estén totalmente firmes y cuajadas en el centro.
Cuando estén listos, los sacamos con cuidado de no quemarnos. Dejamos reposar los moldes sobre la encimera y no los desmoldamos hasta que estén templados, evitando así que se rompan.
Los servimos templados o fríos acompañados de una buena ensalada.
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