Esta receta de estofado de cordero con patatas baby y cerveza es ideal para conseguir una carne tierna, melosa y con una salsa trabada llena de matices. Logramos que los jugos del cordero se concentren en la cazuela junto al aroma del romero y el toque de la malta, creando un guiso reconfortante y de los de toma pan y moja.
Ingredientes:
- 1 kilo y medio de pierna de cordero
- 50 gr de harina de trigo
- 200 ml de cerveza negra
- 2 cebollas
- 2 ajos
- 20 patatitas baby
- 1 Litro de caldo de carne
- romero
- aceite de oliva
- sal
- pimienta negra
- 50 gr de harina de trigo
- 200 ml de cerveza negra
- 2 cebollas
- 2 ajos
- 20 patatitas baby
- 1 Litro de caldo de carne
- romero
- aceite de oliva
- sal
- pimienta negra
Preparación
Comenzamos preparando la carne y los vegetales. Deshuesamos la pierna de cordero retirando con un cuchillo afilado el exceso de grasa y los tendones que pueda tener. Cortamos la carne en tacos medianos del mismo tamaño, los salpimentamos al gusto y los pasamos por harina, sacudiendo el exceso. Lavamos muy bien las patatas baby bajo el grifo y las dejamos con su piel. Pelamos las cebollas y las picamos de forma menuda. Pelamos también los dientes de ajo y los picamos finamente. Lavamos y secamos las ramitas de romero fresco.
Para dorar el cordero, ponemos una cazuela amplia al fuego con un buen chorro de aceite de oliva. Cuando esté bien caliente, introducimos los tacos de carne enharinados y los sellamos a fuego fuerte hasta que adquieran un tono dorado y uniforme por todos sus lados, sellando así sus jugos.
Acto seguido, incorporamos la cebolla picada y las patatas baby enteras a la cazuela.
Bajamos un poco la intensidad del fuego y rehogamos el conjunto durante unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera para que la cebolla se ablande y recoja los jugos depositados en el fondo.
Añadimos los dientes de ajo picados junto con las ramitas de romero fresco y mezclamos perfectamente. Vertemos la cerveza entera y subimos el fuego para que rompa a hervir, dejándola cocer durante unos minutos hasta que el alcohol se evapore y el líquido se haya reducido a la mitad.
En ese momento, vertemos el caldo de carne caliente en la cazuela. Tapamos el recipiente, bajamos el fuego al mínimo y dejamos guisar todo despacio durante 60 minutos, vigilando la cocción.
Si observamos que el guiso se va quedando demasiado seco antes de tiempo, añadimos un poco más de caldo o de agua caliente para mantener la salsa.
Pasado el tiempo de cocción, cuando la carne esté completamente tierna y se deshaga al pincharla, probamos la salsa para comprobar el punto de sazón y corregimos de sal si fuera necesario.
Retiramos la cazuela del fuego, dejamos reposar unos minutos para que los sabores terminen de asentarse y servimos el guiso bien caliente en una fuente o en platos hondos, decorando la superficie con unas hojas frescas de romero.
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