Cocinar no es solo seguir una receta, es ponerle ganas, tiempo y un poquito de corazón a cada ingrediente. En estas páginas comparto contigo el arte de disfrutar de la buena mesa y de los sabores que nos han acompañado siempre.
🍴 Mi cocina es un punto de encuentro, el lugar donde se comparten confidencias y se crean recuerdos. Preparar estos platos es una de las formas de cuidar a los míos y ahora, a través de este blog, también de compartir un pedacito de mi mesa contigo. 🍴

Bocaditos de sobrasada y queso brie


Logramos que la masa adquiera un tono dorado precioso y una textura crujiente que contrasta de maravilla con la melosidad del relleno y el toque final de la miel. Los horneamos de forma sencilla para obtener un bocado individual vistoso, cómodo de comer y perfecto para abrir boca en vuestros menús festivos. 



Ingredientes:


- 8 obleas de empanadilla
- 100 gr de sobrasada ibérica
- 100 gr de queso brie
- 1 huevo
- 1 cucharadita de semillas de sésamo
- Miel de caña al gusto



Preparación





Comenzamos disponiendo las obleas sobre la mesa de trabajo para rellenarlas con comodidad. Colocamos en el centro de cada oblea una porción pequeña de sobrasada, controlando la cantidad para que luego resulte sencillo sellar la masa.


Para dar forma a los bocaditos, doblamos cada oblea sobre sí misma tapando el relleno y presionamos los bordes firmemente con las puntas de un tenedor, asegurando bien el cierre para evitar fugas durante el horneado.


A continuación, cascamos el huevo en un recipiente pequeño y lo batimos bien. Pincelamos la superficie de cada paquetito con el huevo batido para que adquieran brillo y espolvoreamos unas semillas de sésamo por encima, que aportarán un toque crujiente.


Acomodamos los bombones salados en una bandeja de horno que habremos cubierto previamente con un pliego de papel vegetal. Llevamos la bandeja al horno, precalentado a 180°C con calor arriba y abajo, y dejamos que se cocinen durante unos 20 o 25 minutos, vigilando hasta que la masa se muestre bien doradita y crujiente.


Retiramos la bandeja del horno con cuidado. Presentamos los bombones calientes sobre una base o corona de hojas de rúcula fresca bien limpia y, justo en el momento de llevar a la mesa, regamos el conjunto con un hilo de miel de caña al gusto.



Pollo Piccata


Logramos que los filetes queden increíblemente jugosos por dentro mientras se recubren de una salsa fina, brillante y llena de contrastes aromáticos que realzan la carne por completo. Las cocinamos de forma rápida y sencilla en la sartén para obtener un almuerzo delicioso que se prepara en un santiamén y sorprende por su frescura.




Ingredientes:


- 2 pechugas de pollo
- 100 gr de mantequilla
- 3 cucharadas de alcaparras
- 150 ml de caldo de pollo
- ½ taza de harina
- 1 limón
- 2 cebolletas pequeñas
- 3 ajos
- Vino blanco
- Perejil picado
- Aceite de oliva
- Pimienta
- sal



Preparación



Comenzamos preparando la carne y los vegetales para el guiso. Cortamos las pechugas de pollo en filetes limpios y finos, salpimentándolos al gusto por ambas caras; si algún filete nos queda demasiado grueso, lo colocamos entre dos hojas de papel film transparente y lo golpeamos suavemente con un cazo para ablandar las fibras unificar el grosor. 


Pelamos las cebollas y los dientes de ajo, y los cortamos en láminas finas. Lavamos concienzudamente el limón y lo secamos bien; cortamos una mitad en rodajas finas retirando las semillas y exprimimos la otra mitad para extraer su zumo, reservándolo para después.


Para dorar los filetes, pasamos la carne ligeramente por harina y la sacudimos con las manos para eliminar cualquier exceso. Ponemos una sartén amplia al fuego con un chorrito de aceite de oliva y la mitad de la mantequilla. En el momento en que la mantequilla se derrita y empiece a espumar, introducimos los filetes enharinados y los cocinamos a fuego medio-fuerte hasta que queden bien doraditos y con una costra fina. 


Es importante no cocinarlos en exceso para que no pierdan su jugosidad interior. Los retiramos a un plato y los reservamos.


En la misma sartén, aprovechando los jugos que ha soltado la carne, vertemos el chorrito de vino blanco y raspamos el fondo con una espátula para desglasar todos los restos tostados. Incorporamos la cebolla y los ajos laminados, bajando la intensidad del fuego, y los cocinamos despacio hasta que la cebolla esté bien transparente, tierna y pochada.


En ese instante, añadimos las rodajas de limón reservadas, las alcaparras escurridas, el zumo de limón y el caldo de pollo caliente. Dejamos que todo hierva a fuego suave durante unos minutos para que la salsa reduzca y ligue perfectamente. 


Si queremos aportar un extra de brillo y cremosidad a la salsa, podemos derretir el resto de la mantequilla en este momento.


Colocamos de nuevo los filetes de pollo reservados en la sartén junto con sus jugos para que se calienten y se impregnen del sabor cítrico durante un minuto.


Servimos las pechugas inmediatamente bien calientes con la salsa de limón y alcaparras por encima, decorando la superficie con un poco de perejil fresco recién picado.




Carne de venado en salsa con pisto



Traemos un plato de carne de venado en salsa con pisto para nuestros menús salados, una propuesta tradicional, contundente y llena de sabor ideal para disfrutar de la cocina de caza en familia. Conseguimos que los trozos de ciervo queden increíblemente tiernos y melosos gracias al cocinado en la olla exprés, integrándose después a la perfección con la riqueza y el toque dulce de un buen pisto. 




Ingredientes:


- 1600 gr de carne de ciervo
- 1 cabeza de ajos
- 750 gr de pisto mejor casero
- 1 cucharadita de pimienta negra
- 1 cucharadita de comino
- Sal al gusto
- 6 hojas de laurel
- 200 ml de vino blanco
- Aceite de oliva para dorar


Para el pisto casero


- 400 gr de tomates maduros
- 1 cebolla grande
- 1 pimiento rojo
- 1 pimiento verde
- 1 calabacín
- 1 ajo
- 50 ml de vino blanco
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra suave



Preparación



Comenzamos preparando la carne de ciervo, limpiándola bien de posibles restos de grasa y troceándola en pedazos medianos, de un tamaño adecuado para guisar. Pelamos los dientes de la cabeza de ajo. Si vamos a preparar el pisto casero, lavamos todas las verduras, pelamos la cebolla, retiramos las semillas de los pimientos y cortamos todo junto al calabacín en dados pequeños y los tomates en cubos.


En la olla a presión, vertemos un buen chorro de aceite de oliva y lo calentamos a fuego medio. Introducimos los dientes de ajo enteros y los sofreímos ligeramente para que aromaticen el aceite. A continuación, añadimos los tacos de carne de venado y los sellamos a fuego fuerte por todos sus lados, logrando que adquieran un tono dorado para que no pierdan sus jugos durante la cocción posterior.


Una vez que la carne esté bien sellada, vertemos los 200 ml de vino blanco en la olla y removemos bien el fondo con una cuchara de madera. Dejamos rehogar el conjunto durante unos 5 minutos para que el alcohol se evapore por completo y los sabores comiencen a concentrarse.


Seguidamente, cubrimos la carne con agua, justo hasta que quede tapada, añadimos la cucharadita de comino, la cucharadita de pimienta negra, las hojas de laurel y una pizca de sal al gusto. Cerramos la olla exprés de forma hermética, subimos el fuego hasta que suba la válvula y luego lo bajamos a intensidad media, dejando cocinar la carne durante 35 minutos.


Pasado ese tiempo, apagamos el fuego y esperamos a que la olla pierda totalmente la presión antes de abrirla por seguridad. Retiramos la tapa e incorporamos los 750 gr de pisto a la cazuela, mezclándolo bien con la carne y sus jugos. 


Volvemos a encender el fuego y dejamos hervir el guiso destapado a fuego lento durante unos 25 minutos, permitiendo que la salsa reduzca, espese y todos los ingredientes fusionen sus sabores de manera homogénea.


Retiramos del fuego, rectificamos el punto de sal si fuera necesario y servimos el estofado de venado bien caliente en fuentes o platos hondos, acompañándolo obligatoriamente con unas patatas fritas caseras recién sacadas de la sartén.

Pastelitos jugosos de pavo y queso


 

Logramos que la mezcla quede increíblemente esponjosa y suave, convirtiéndose en una opción perfecta que gusta tanto a grandes como a pequeños por su sencillez. Los cocinamos de forma comodísima aprovechando las ventajas del horno para obtener un bocado riquísimo sin apenas manchar nada en la cocina. 







Ingredientes:


- 3 huevos
- ½ cebolleta fresca
- 150 gr de mozzarella rallada
- 1 cucharada sopera de parmesano
- 75 gr de pavo en lonchas
- Cebollino al gusto
- Sal



Preparación




Comenzamos preparando los ingredientes frescos para tenerlos listos. Pelamos la cebolleta y la picamos de forma muy finita con el cuchillo para que apenas se perciba al morder. Lavamos el cebollino fresco, lo secamos concienzudamente con papel absorbente de cocina y lo picamos finamente; recordad que aporta un punto ligeramente picante y aromático, por lo que podéis ajustar la cantidad a vuestro total agrado.


 Cortamos también las tiras de pechuga de pavo en trozos más pequeños si fuera necesario.


A continuación, cascamos los huevos en un bol grande. Añadimos una pizca de sal, un toque de pimienta negra molida y batimos enérgicamente con la ayuda de unas varillas hasta que espumen un poco y queden bien homogéneos.


Incorporamos al bol la cebolleta picada, el cebollino troceado y las tiras de pechuga de pavo. Volvemos a batir todo el conjunto con las varillas para asegurarnos de que todos los componentes queden perfectamente repartidos e integrados en el huevo. 


Probamos un poquito para rectificar el punto de sal si fuera necesario.


Para el cocinado, repartimos la preparación anterior de manera uniforme llenando las cavidades de un molde de silicona para magdalenas o distribuyéndola en flaneras individuales previamente engrasadas si no son de silicona.


Introducimos el molde en el horno, que debe estar previamente precalentado a 180°C con calor arriba y abajo. Horneamos los bocaditos durante unos 15 o 20 minutos, vigilando que la superficie adquiera un bonito tono dorado y las claras estén totalmente firmes y cuajadas en el centro.


Cuando estén listos, los sacamos con cuidado de no quemarnos. Dejamos reposar los moldes sobre la encimera y no los desmoldamos hasta que estén templados, evitando así que se rompan.


 Los servimos templados o fríos acompañados de una buena ensalada.





Estofado de cordero a la cerveza con patatitas



Esta receta de estofado de cordero con patatas baby y cerveza es ideal para conseguir una carne tierna, melosa y con una salsa trabada llena de matices. Logramos que los jugos del cordero se concentren en la cazuela junto al aroma del romero y el toque de la malta, creando un guiso reconfortante y de los de toma pan y moja. 



Ingredientes:



- 1 kilo y medio de pierna de cordero
- 50 gr de harina de trigo
- 200 ml de cerveza negra
- 2 cebollas
- 2 ajos
- 20 patatitas baby
- 1 Litro de caldo de carne
- romero
- aceite de oliva
- sal
- pimienta negra




Preparación






Comenzamos preparando la carne y los vegetales. Deshuesamos la pierna de cordero retirando con un cuchillo afilado el exceso de grasa y los tendones que pueda tener. Cortamos la carne en tacos medianos del mismo tamaño, los salpimentamos al gusto y los pasamos por harina, sacudiendo el exceso. Lavamos muy bien las patatas baby bajo el grifo y las dejamos con su piel. Pelamos las cebollas y las picamos de forma menuda. Pelamos también los dientes de ajo y los picamos finamente. Lavamos y secamos las ramitas de romero fresco.


Para dorar el cordero, ponemos una cazuela amplia al fuego con un buen chorro de aceite de oliva. Cuando esté bien caliente, introducimos los tacos de carne enharinados y los sellamos a fuego fuerte hasta que adquieran un tono dorado y uniforme por todos sus lados, sellando así sus jugos.


Acto seguido, incorporamos la cebolla picada y las patatas baby enteras a la cazuela.


 Bajamos un poco la intensidad del fuego y rehogamos el conjunto durante unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera para que la cebolla se ablande y recoja los jugos depositados en el fondo.


Añadimos los dientes de ajo picados junto con las ramitas de romero fresco y mezclamos perfectamente. Vertemos la cerveza entera y subimos el fuego para que rompa a hervir, dejándola cocer durante unos minutos hasta que el alcohol se evapore y el líquido se haya reducido a la mitad.


En ese momento, vertemos el caldo de carne caliente en la cazuela. Tapamos el recipiente, bajamos el fuego al mínimo y dejamos guisar todo despacio durante 60 minutos, vigilando la cocción. 


Si observamos que el guiso se va quedando demasiado seco antes de tiempo, añadimos un poco más de caldo o de agua caliente para mantener la salsa.


Pasado el tiempo de cocción, cuando la carne esté completamente tierna y se deshaga al pincharla, probamos la salsa para comprobar el punto de sazón y corregimos de sal si fuera necesario.


Retiramos la cazuela del fuego, dejamos reposar unos minutos para que los sabores terminen de asentarse y servimos el guiso bien caliente en una fuente o en platos hondos, decorando la superficie con unas hojas frescas de romero.


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