Esta pizza de cerveza con cebolla caramelizada y queso de cabra es una de esas recetas que nunca fallan, ideal para quienes buscan un resultado profesional sin complicaciones en la cocina. El secreto está en la masa, donde la cerveza aporta un toque crujiente y un sabor muy especial que sorprende desde el primer bocado.
Ingredientes:
- 330 ml de cerveza a temperatura ambiente
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- 10 gr de sal
- 5 gr de levadura seca de panadería
- 2 cebollas grandes
- 200 gr de rulo de cabra
- 100 gr de mozzarella rallada
- un chorrito de miel
- unas nueces
Preparación
Ponemos la harina en un bol amplio y hacemos un hueco en el centro. Vertemos la cerveza, el aceite y la levadura seca. Mezclamos bien con una cuchara de madera hasta que la masa empiece a separarse de las paredes del bol. Pasamos la masa a la encimera ligeramente enharinada, añadimos la sal y amasamos a mano durante unos diez o doce minutos hasta que consigamos una textura lisa y elástica que no se pegue a los dedos.
Formamos una bola y la dejamos reposar en el bol tapado con un paño limpio en un lugar cálido y sin corrientes de aire. Esperamos a que doble su volumen, lo que nos llevará entre sesenta y noventa minutos dependiendo de la temperatura ambiente.
Mientras la masa leva, cortamos la cebolla en juliana fina y la cocinamos en una sartén con aceite y una pizca de sal a fuego muy lento durante unos veinte minutos hasta que esté bien caramelizada y dulce.
Dividimos la masa en dos partes y las estiramos con las manos sobre papel de horno dándoles forma redonda. Repartimos la mozzarella por la base, ponemos la cebolla encima y terminamos con rodajas del rulo de cabra. Horneamos a 220 grados durante unos quince minutos hasta que veamos los bordes dorados.
Al sacar la pizza, añadimos las nueces y un hilo de miel. Servimos enseguida.




