El chicharrón de Cádiz es uno de los embutidos más tradicionales de la gastronomía gaditana. Elaborado con panceta de cerdo adobada y cocinada lentamente, destaca por su sabor intenso, su textura tierna y su característico corte en finas lonchas. Ideal como aperitivo o tapa, es un auténtico clásico de la cocina andaluza que conquista por su sencillez y su inconfundible sabor.
Ingredientes:
- 600 gr de panceta de cerdo ibérica
- 2 ajos
- 1 cucharada de orégano
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
Preparación
Pelamos los dientes de ajo y los colocamos en un mortero junto con el orégano, el pimentón y una pizca de sal gorda. Machacamos todos los ingredientes hasta obtener una pasta homogénea y aromática. Añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y mezclamos de nuevo para conseguir un adobo que se extienda con facilidad sobre la carne.
Colocamos la pieza de panceta sobre una fuente o bandeja y la untamos completamente con el adobo. Masajeamos la carne con las manos para que la mezcla penetre bien por toda la superficie y quede perfectamente impregnada. Si disponemos de tiempo, podemos dejarla reposar entre 30 minutos y 2 horas en el frigorífico para intensificar aún más su sabor.
Precalentamos el horno a 200º C con calor arriba y abajo. Colocamos la panceta en una bandeja apta para horno y la cocinamos durante 45-60 minutos, dependiendo del grosor de la pieza. Durante el horneado, la regamos varias veces con los jugos que vaya soltando para que quede bien dorada por fuera, jugosa por dentro y con una superficie llena de sabor.
Una vez horneada, retiramos la panceta del horno y dejamos que se enfríe completamente a temperatura ambiente. Después, la envolvemos bien con film transparente y la guardamos en el frigorífico durante al menos 24 horas. Este reposo es fundamental para que la carne adquiera la textura firme característica del auténtico chicharrón de Cádiz y resulte mucho más fácil de cortar.
Sacamos la panceta del frigorífico y la cortamos en lonchas muy finas con un cuchillo bien afilado o, si disponemos de él, con un corta fiambres. Servimos el chicharrón frío o a temperatura ambiente, acompañado de un poco de pan, picos o unas gotas de limón, según la tradición y el gusto de cada comensal.



.jpeg)
.jpeg)