Cocinar no es solo seguir una receta, es ponerle ganas, tiempo y un poquito de corazón a cada ingrediente. En estas páginas comparto contigo el arte de disfrutar de la buena mesa y de los sabores que nos han acompañado siempre.
🍴 Mi cocina es un punto de encuentro, el lugar donde se comparten confidencias y se crean recuerdos. Preparar estos platos es una de las formas de cuidar a los míos y ahora, a través de este blog, también de compartir un pedacito de mi mesa contigo. 🍴

Patatas al romero, ajo y limón


Estas patatas al romero, ajo y limón quedan doradas y crujientes por fuera y tiernas por dentro. Las preparamos en la Air Fryer, donde conseguimos un resultado muy sabroso con poco aceite y sin necesidad de encender el horno. Son una guarnición sencilla que combina muy bien con carnes y pescados. 




Ingredientes:


- 1 kilo de patatas
- 2 cucharadas de romero fresco picado
- 3 dientes de ajo
- 3/4 de cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de pimienta negra
- El zumo de 2 limones
- 3 cucharadas de aceite de oliva




Preparación




Lavamos bien las patatas y las cortamos en gajos de tamaño similar.


Las ponemos en un recipiente amplio y añadimos el romero picado, los dientes de ajo muy picados, la sal, la pimienta, el zumo de limón y el aceite de oliva. Mezclamos bien para que todos los gajos queden impregnados.


Precalentamos la Air Fryer a 200º C durante unos minutos.


Colocamos las patatas en la cesta procurando que queden lo más extendidas posible, sin amontonarlas. Si la cesta no tiene capacidad suficiente, las hacemos en dos tandas.


Cocinamos a 200 ºC durante unos 15 minutos. Abrimos la cesta, removemos las patatas para que se hagan de manera uniforme y continuamos la cocción durante otros 10-15 minutos, hasta que estén doradas por fuera y tiernas por dentro.


Si queremos que queden más doradas, podemos dejarlas unos minutos más, vigilando que el ajo no llegue a quemarse.


Servimos inmediatamente.




🍸Red Snapper🍸

 

El Red Snapper es un cóctel elaborado con ginebra y zumo de tomate, al que añadimos limón, salsa Worcestershire y un toque picante. Es una bebida intensa y especiada, con un sabor muy característico y diferente al de los cócteles más dulces.




Ingredientes:


- 120 ml de ginebra
- 240 ml de zumo de tomate
- 30 ml de zumo de limón recién exprimido
- 15 ml de sirope de azúcar
- 8 gotas de salsa Worcestershire
- 14 gotas de salsa picante
-  pimienta negra
-  sal de apio al gusto
- Hielo
- Sal y pimienta negra para el borde de los vasos




Preparación



Humedecemos los bordes de dos vasos Collins con un poco de zumo de limón y los pasamos por una mezcla de sal y pimienta negra.


Llenamos los vasos con hielo.


Ponemos en una coctelera la ginebra, el zumo de tomate, el zumo de limón, el sirope de azúcar, la salsa Worcestershire, la salsa picante, la pimienta negra y la sal de apio. Añadimos hielo y removemos suavemente varias veces para mezclar los ingredientes sin agitar en exceso.


Repartimos el cóctel entre los dos vasos, colándolo sobre el hielo, y servimos inmediatamente.


Raviolis de espinacas y queso ricota con salsa de nuez

 



Estos raviolis caseros combinan una pasta fresca rellena de espinacas y ricota con una cremosa salsa de nueces, parmesano y ajo. Es una receta algo más entretenida que otras de pasta, pero el resultado merece la pena, especialmente cuando buscamos un plato diferente para una comida especial.




Ingredientes:


Para la pasta

- 300 gramos de harina
- 3 huevos
- Sal



Para el relleno

- 300 gr de espinacas frescas
- 250 gr de ricota
- Sal
- Pimienta



 Para la salsa de nueces

- 100 gr de nueces
- 40 gr de queso parmesano
- 40 gr de pan rallado
- 150 ml de leche
- 1  ajo
- 30 gr de piñones
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal



Preparación



Ponemos la harina en un bol, hacemos un hueco en el centro y añadimos los huevos y una pizca de sal. Mezclamos hasta integrar los ingredientes y pasamos la masa a una superficie de trabajo. Amasamos hasta obtener una masa lisa y compacta, formamos una bola, la envolvemos en papel film y la dejamos reposar durante unos 30 minutos.


Mientras tanto, retiramos los tallos de las espinacas, las lavamos y las escurrimos bien. Las cocinamos en el microondas durante unos 4 minutos. Dejamos que se enfríen, las escurrimos muy bien para eliminar todo el exceso de agua y las picamos.


Mezclamos las espinacas con la ricota y salpimentamos al gusto.


Dividimos la masa en dos partes y estiramos cada una con un rodillo o con una máquina para pasta, comenzando por el grosor más ancho y reduciéndolo progresivamente hasta obtener láminas finas.


Enharinamos ligeramente la superficie de trabajo y colocamos una de las láminas de pasta. Repartimos pequeñas porciones del relleno, dejando espacio suficiente entre ellas para poder cerrar y cortar los raviolis.


Colocamos encima la segunda lámina de pasta y presionamos suavemente alrededor de cada porción de relleno para eliminar el aire y sellar bien la pasta. Cortamos los raviolis y presionamos los bordes para asegurarnos de que quedan bien cerrados.


Ponemos abundante agua con sal a calentar y, cuando rompa a hervir, añadimos los raviolis. Los cocemos durante unos 2 minutos, dependiendo del grosor de la pasta. Los retiramos con cuidado y los escurrimos.


Para preparar la salsa, ponemos en el vaso de la batidora las nueces, el parmesano, el pan rallado, la leche y el diente de ajo. Trituramos hasta obtener una salsa cremosa y rectificamos de sal.


Calentamos un poco de aceite de oliva en una sartén y tostamos ligeramente los piñones.


Servimos los raviolis con la salsa de nueces por encima y terminamos con los piñones tostados y un pequeño hilo de aceite de oliva.





Verdinas con pulpo


Las verdinas con pulpo son un plato de cuchara de sabor marinero, donde la delicadeza de esta legumbre se combina con la textura del pulpo y un sencillo sofrito de puerro, ajo y pimentón. El resultado es un guiso sabroso y reconfortante, con un caldo bien ligado que podemos disfrutar especialmente en los días más frescos.





Ingredientes:



- 400 gr de verdinas
- 600 gr de pulpo fresco
- 1 cebolla
- 1 puerro
- 2 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel
- Pimentón dulce, picante o agridulce, al gusto
- Un chorreón de vino blanco
- Sal
- Pimienta

 

Preparación




Ponemos las verdinas en remojo durante unas 12 horas.


Escurrimos las verdinas y las ponemos en una cazuela con agua limpia, una pizca de sal, un diente de ajo, media cebolla y la hoja de laurel. Las cocemos a fuego suave durante aproximadamente una hora y media, hasta que estén tiernas y mantecosas. El tiempo puede variar según la antigüedad de la legumbre. Una vez cocidas, las escurrimos y reservamos.


Mientras se cuecen las verdinas, ponemos el pulpo limpio en otra cazuela con abundante agua y sal. Lo cocemos durante unos 30 minutos, dependiendo de su tamaño y grosor. Cuando esté tierno, lo retiramos, reservamos el agua de cocción y lo cortamos en trozos.


Picamos finamente el resto de la cebolla, el puerro y el otro diente de ajo. Los sofreímos en una cazuela con un poco de aceite hasta que estén tiernos.


Apartamos unos instantes del fuego, añadimos el pimentón y removemos para que no se queme. Incorporamos un chorreón de vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol.


Añadimos las verdinas cocidas y los trozos de pulpo. Cubrimos con el agua de cocción del pulpo, añadiendo la cantidad necesaria para que quede suficiente caldo.


Llevamos a ebullición y cocemos todo junto durante unos cinco minutos a fuego suave, removiendo con cuidado para que las verdinas no se rompan y el caldo vaya espesando.


Probamos y rectificamos de sal y pimienta si fuera necesario. Dejamos reposar unos minutos antes de servir para que el guiso termine de asentarse.



Salsa de cacahuete


Esta salsa de cacahuete, inspirada en la clásica salsa satay, resulta cremosa, ligeramente dulce y con un punto salado que combina especialmente bien con carnes, sobre todo con pollo. Se prepara en pocos minutos y podemos servirla tanto como acompañamiento como para dar más sabor a diferentes platos.





Ingredientes:


- 1 cucharadita de aceite de girasol
- 1  ajo
- 100 ml de leche de coco
- 50 gramos de crema de cacahuete
- 1 cucharada de salsa de soja
- 1 cucharadita de azúcar moreno



Preparación




Pelamos el diente de ajo y lo picamos muy fino.


Calentamos el aceite de girasol en una sartén pequeña a fuego medio y sofreímos el ajo durante unos segundos, procurando que no llegue a dorarse.


Añadimos la leche de coco y removemos. Incorporamos la crema de cacahuete y mezclamos con unas varillas hasta que quede completamente integrada.


Agregamos la salsa de soja y el azúcar moreno y removemos hasta conseguir una salsa homogénea.


Cocinamos a fuego suave durante 2-3 minutos, removiendo continuamente, hasta que la salsa espese ligeramente.


Retiramos del fuego y dejamos reposar unos minutos antes de servir. Al enfriarse espesará un poco más.


Podemos utilizarla como acompañamiento de pollo, carnes, verduras o como salsa para brochetas.




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