Cocinar no es solo seguir una receta, es ponerle ganas, tiempo y un poquito de corazón a cada ingrediente. En estas páginas comparto contigo el arte de disfrutar de la buena mesa y de los sabores que nos han acompañado siempre.
🍴 Mi cocina es un punto de encuentro, el lugar donde se comparten confidencias y se crean recuerdos. Preparar estos platos es una de las formas de cuidar a los míos y ahora, a través de este blog, también de compartir un pedacito de mi mesa contigo. 🍴

Patatas revolconas con torreznos


Un plato tradicional de la cocina castellana, sencillo, contundente y lleno de sabor. Las patatas revolconas, cremosas y bien sazonadas con pimentón y ajo, se acompañan con unos torreznos dorados y crujientes que aportan el contraste perfecto. Una receta de las de siempre, ideal para disfrutar bien caliente y llevar a la mesa todo el sabor de la cocina tradicional.




Ingredientes:


- 200 gr de panceta curada
- Aceite de girasol para freír
- 500 gr de patatas
- 1 hoja de laurel
- 2 pizcas de sal
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de pimentón de la Vera dulce
- ½ cucharadita de pimentón de la Vera picante



Preparación



Cortamos la panceta curada en tiras gruesas.


Ponemos suficiente aceite de girasol en una sartén para cubrir aproximadamente la mitad de la panceta. Colocamos los trozos con la piel en contacto con el aceite y cocinamos a fuego medio-bajo durante unos 20 minutos, hasta que la corteza comience a hincharse y formar burbujas.


Damos la vuelta a la panceta, subimos el fuego al máximo y freímos durante un par de minutos por cada lado, hasta que los torreznos estén dorados y crujientes. Los dejamos sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa y, una vez templados, los cortamos en tiras de aproximadamente 1 cm. Reservamos.


Lavamos bien las patatas y las cocemos con piel en una olla con abundante agua, junto con el laurel y la sal, durante 20-25 minutos, dependiendo de su tamaño. Comprobamos que están tiernas pinchándolas con un cuchillo.


Mientras se cuecen las patatas, pelamos los ajos, los cortamos en láminas y los doramos en una sartén con el aceite de oliva.


Retiramos los ajos y añadimos el pimentón dulce y el picante. Cocinamos a fuego muy bajo durante aproximadamente 1 minuto, removiendo para que el pimentón no se queme.


Pelamos las patatas mientras todavía están calientes y las aplastamos con un pisapatatas, procurando que quede un puré irregular, con algunos trocitos de patata.


Incorporamos las patatas a la sartén con el aceite y el pimentón, añadimos los ajos y mezclamos bien hasta que todos los ingredientes queden integrados.


Servimos las patatas revolconas bien calientes, preferiblemente en una cazuela de barro, y repartimos los torreznos por encima.



Licor de melón



El casero es una bebida dulce y aromática que podemos preparar fácilmente en casa aprovechando el sabor y el aroma de esta deliciosa fruta. Su elaboración requiere un poco de paciencia, ya que necesitamos dejar macerar el melón y después reposar el licor antes de consumirlo, pero el resultado merece la pena. Podemos prepararlo con aguardiente, orujo o vodka, según nuestras preferencias, y disfrutarlo bien frío después de dejarlo reposar.





Ingredientes:


- 2 vasos de melón
- 1 vaso y medio de aguardiente, orujo o vodka
- 1 vaso de azúcar blanca
- 1 vaso de agua



 Preparación



Quitamos la piel y las pepitas al melón y lo cortamos en tacos. Lo introducimos en un tarro de cristal que cierre herméticamente y lo cubrimos con el alcohol que hayamos elegido.


Cerramos bien el tarro y dejamos macerar el melón durante tres días en un lugar seco y oscuro. De vez en cuando agitamos ligeramente el tarro, sin necesidad de abrirlo.


Transcurrido este tiempo, filtramos muy bien el macerado utilizando filtros de papel de café o una tela fina. Es importante que no quede ninguna partícula de melón en suspensión.


Lavamos el mismo tarro solamente con agua y lo secamos bien. Volvemos a introducir en él el macerado una vez filtrado.


Para preparar el almíbar, ponemos el agua en un cazo y añadimos el azúcar. Calentamos mientras removemos con una cuchara hasta que el azúcar se haya disuelto completamente. Retiramos del fuego y dejamos que el almíbar se enfríe hasta alcanzar la temperatura ambiente.


Añadimos el almíbar al tarro donde tenemos el macerado de melón, cerramos bien y agitamos con fuerza para que ambos líquidos se mezclen.


Dejamos reposar el licor durante dos días antes de consumirlo.


Conservamos nuestro licor de melón en el frigorífico y lo consumimos preferentemente en un plazo aproximado de dos meses.


El licor obtenido tendrá un color blanquecino. Si queremos darle un tono amarillo o verdoso, podemos añadir una pequeña cantidad de colorante alimentario.





Espaguetis con mejillones y tomate



Los espaguetis con mejillones son una receta sencilla y muy sabrosa en la que combinamos la pasta con todo el sabor del mar. El caldo de cocción de los mejillones nos ayuda a conseguir una salsa llena de sabor, mientras que el tomate, las verduras y el vino blanco completan este delicioso plato. Es una forma diferente de preparar los espaguetis y una estupenda opción para disfrutar de una comida casera y llena de sabor.




Ingredientes:


- 350 gr de espaguetis
- 1 kg de mejillones
- 1 cebolla
- 1 pimiento verde
- 2 dientes de ajo
- 1 bote pequeño de tomate triturado
- Un trocito de cayena, opcional
- ½ vasito de vino blanco
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta



Preparación



Limpiamos muy bien los mejillones con agua fría, retirando las barbas y todas las impurezas que puedan tener.


Cuando estén bien limpios, los ponemos en una cazuela, los cubrimos con agua y dejamos que se calienten hasta que comiencen a abrirse. En ese momento apagamos el fuego y reservamos los mejillones. Colamos el caldo de la cocción y lo reservamos también.


Ponemos otra cazuela con agua al fuego y añadimos un poco de sal. Cuando comience a hervir, incorporamos los espaguetis y los cocemos solamente hasta la mitad del tiempo indicado para su cocción. Los escurrimos y reservamos.


Calentamos un poco de aceite de oliva en una sartén amplia y añadimos la cebolla y los ajos muy picados. Los rehogamos durante unos minutos y añadimos el pimiento verde también picado. Dejamos que se cocine todo junto hasta que las verduras estén tiernas.


Incorporamos el vino blanco y dejamos que se cocine a fuego fuerte durante unos minutos para que se evapore el alcohol.


Añadimos el tomate triturado, salpimentamos al gusto y agregamos un trocito de cayena si queremos darle un ligero toque picante. Dejamos que la salsa se cocine durante unos 10 minutos a fuego medio-alto.


Incorporamos los espaguetis, que todavía estarán a medio cocer, y añadimos parte del caldo de la cocción de los mejillones. Dejamos que la pasta termine de cocinarse en la salsa, removiendo de vez en cuando y añadiendo un poco más de caldo si fuera necesario, hasta conseguir que los espaguetis queden en su punto.


Por último, incorporamos los mejillones y mezclamos suavemente para que se integren con la pasta y la salsa.


Servimos nuestros espaguetis con mejillones bien calientes.





Huevos revueltos con calabacín y cebolla



El revuelto de calabacín y cebolla es una receta sencilla, ligera y muy fácil de preparar. Con pocos ingredientes podemos disfrutar de un plato lleno de sabor, perfecto para una cena rápida o para servir como acompañamiento. La combinación del calabacín y la cebolla, junto con el huevo bien jugoso, hace que este revuelto sea una opción estupenda para disfrutar de una comida casera y sencilla.




Ingredientes:


- 2 calabacines medianos
- 2 cebollas medianas
- 6 huevos
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimienta
- Sal



 Preparación



Lavamos los calabacines, retiramos las puntas y los cortamos en dados pequeños. Pelamos las cebollas y las picamos finamente.


Ponemos una cucharada de aceite de oliva virgen extra en una sartén y añadimos la cebolla. Salpimentamos al gusto y la cocinamos durante unos 8 minutos, hasta que empiece a dorarse.


Incorporamos el calabacín cortado en dados y dejamos que se cocine junto con la cebolla hasta que haya eliminado el agua que suelta. Rectificamos el punto de sal y pimienta si fuera necesario.


Cascamos los huevos en un bol y los batimos con una pizca de sal y pimienta. Los añadimos a la sartén junto con las verduras y removemos suavemente con una espátula hasta que el huevo esté cuajado, pero todavía quede jugoso.


Servimos nuestro revuelto de calabacín y cebolla inmediatamente.



Cebollas asadas en freidora de aire



Las cebollas asadas son una guarnición sencilla y deliciosa que podemos preparar de una forma muy cómoda utilizando la freidora de aire. Con muy pocos ingredientes conseguimos unas cebollas tiernas, jugosas y llenas de sabor, perfectas para acompañar carnes, pescados o cualquier plato que nos apetezca. Además, podemos prepararlas con antelación y calentarlas ligeramente antes de servir, por lo que resultan una opción muy práctica para nuestras comidas.





Ingredientes:


- 3 cebollas, aproximadamente del mismo tamaño
- Pimienta negra molida
- Ajo en polvo
- Sal
- Aceite de oliva




 Preparación




Pelamos las cebollas y retiramos con ayuda de un cuchillo la parte superior, donde se encuentra el tallo, y la parte inferior, correspondiente a las raíces. Las cortamos por la mitad longitudinalmente y retiramos las capas exteriores que estén más secas.


Colocamos cada mitad de cebolla sobre un trozo de papel de aluminio suficientemente grande para poder envolverla. Añadimos sobre cada mitad un poquito de aceite de oliva, ajo en polvo, pimienta negra molida y una pizca de sal.


Envolvemos cada mitad de cebolla con el papel de aluminio y las colocamos en la cesta de la freidora de aire.


Precalentamos la freidora de aire, si nuestro modelo lo requiere, y cocinamos las cebollas a 200º C durante unos 20 minutos.


Transcurrido este tiempo, sacamos las cebollas de la freidora y retiramos con cuidado el papel de aluminio, procurando no quemarnos con el vapor.


Colocamos las cebollas en una fuente o en los platos donde vayamos a servirlas y vertemos por encima el jugo que hayan soltado durante la cocción.


Podemos servirlas recién hechas como guarnición de carnes, pescados o cualquier otro plato. También podemos prepararlas con antelación y calentarlas ligeramente en el microondas antes de llevarlas a la mesa.


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