Cocinar no es solo seguir una receta, es ponerle ganas, tiempo y un poquito de corazón a cada ingrediente. En estas páginas comparto contigo el arte de disfrutar de la buena mesa y de los sabores que nos han acompañado siempre.
🍴 Mi cocina es un punto de encuentro, el lugar donde se comparten confidencias y se crean recuerdos. Preparar estos platos es una de las formas de cuidar a los míos y ahora, a través de este blog, también de compartir un pedacito de mi mesa contigo. 🍴

Salmón al horno con salsa teriyaki

 


El salmón al horno con salsa teriyaki es una receta sencilla y sabrosa, perfecta para darle un toque diferente al pescado. La salsa combina la soja, la miel, el ajo y el jengibre, creando una mezcla dulce y salada que aporta mucho sabor y deja el salmón jugoso. Con una preparación muy fácil y un breve horneado, tendremos un plato ideal para una comida o cena especial sin complicarnos demasiado.



Ingredientes:


- 4 filetes de salmón
- Perejil fresco picado


Para la salsa teriyaki

- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 3 cucharadas de salsa de soja
- 3 cucharadas de vino blanco
- 1 cucharada y media de miel
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1 cucharadita de jengibre molido


Preparación



Comenzamos preparando la salsa teriyaki. Ponemos el aceite de oliva en un cazo y añadimos la salsa de soja, el vino blanco, el ajo en polvo, el jengibre molido y la miel. Mezclamos bien y cocinamos a fuego medio durante unos minutos, removiendo hasta que la salsa comience a espesar ligeramente. Retiramos del fuego y dejamos que se temple.

Colocamos los filetes de salmón en una fuente apta para el horno y repartimos la salsa por encima, procurando que queden bien impregnados por ambos lados.

Tapamos la fuente y la dejamos en el frigorífico durante unas dos horas para que el pescado absorba los sabores de la marinada.

Precalentamos el horno a 220 °C. Retiramos la tapa de la fuente e introducimos el salmón durante unos 10-15 minutos, dependiendo del grosor de los filetes, hasta que esté hecho y jugoso.

Sacamos el salmón del horno y repartimos por encima la salsa que haya quedado en la fuente. Espolvoreamos perejil fresco picado y servimos inmediatamente, acompañado de una ensalada o unas verduras al gusto.

Arroz con navajas y azafrán

 


Este arroz con navajas y azafrán es una receta marinera llena de sabor, perfecta para disfrutar de un buen plato de arroz en familia. Las navajas aportan todo el sabor del mar, mientras que el azafrán y el sofrito de tomate y cebolla dan al arroz un aroma y un color muy apetecibles. Una preparación especial, sencilla y deliciosa, ideal para variar de las paellas más tradicionales.






Ingredientes:


- 300 gr de arroz redondo
- 12 navajas limpias
- 1 l de caldo de pescado
- 1 tomate maduro
- 1 cebolla pequeña
- 2 dientes de ajo
- Unas hebras de azafrán
- Perejil fresco
- Aceite de oliva
- Sal
- Limón (opcional)



Preparación



Comenzamos calentando una paella con un poco de aceite de oliva. Añadimos las navajas y las cocinamos a fuego fuerte hasta que se abran. Las retiramos enseguida y reservamos, procurando conservar sus jugos.


Picamos finamente la cebolla y rallamos el tomate. Añadimos unas cinco cucharadas de aceite de oliva a la paella y pochamos la cebolla a fuego medio hasta que esté tierna. Incorporamos las hebras de azafrán y removemos unos segundos para que desprendan su aroma.


Agregamos el tomate rallado y cocinamos hasta que pierda buena parte de su agua y el sofrito quede concentrado.


Calentamos el caldo de pescado por separado y lo vertemos en la paella. Cuando comience a hervir, incorporamos el arroz y repartimos los granos de manera uniforme. Cocinamos a fuego medio durante unos cinco minutos y rectificamos de sal si fuera necesario.


Precalentamos el horno a 210 °C e introducimos la paella durante unos 10 minutos más, hasta que el arroz esté casi en su punto.


Mientras tanto, picamos los dientes de ajo y los ponemos en una sartén con cuatro cucharadas de aceite de oliva. Los cocinamos a fuego suave, sin dejar que se doren demasiado. Retiramos del fuego, añadimos perejil fresco picado y mezclamos.


Cuando falten unos dos minutos para terminar la cocción del arroz, colocamos las navajas por encima y las rociamos con el aceite de ajo y perejil. Terminamos de cocinar en el horno hasta que el arroz esté en su punto.


Sacamos la paella del horno y dejamos reposar unos tres minutos antes de servir. Podemos acompañar el arroz con unos gajos de limón para que cada comensal los añada a su gusto.

Patatas rellenas de atún y queso

 


Las patatas rellenas de atún son una receta sencilla, económica y deliciosa, perfecta para preparar una comida o cena casera sin complicarnos demasiado. El relleno combina la patata cocida con atún, tomate frito y perejil, mientras que la mozzarella aporta una capa de queso fundido que las hace todavía más apetecibles. Una forma estupenda de disfrutar de las patatas con ingredientes que solemos tener en casa.




Ingredientes:


- 8 patatas medianas
- 400 gr de atún en conserva al natural, escurrido
- 200 ml de tomate frito
- 100 gr de queso mozzarella rallado
- 6 cucharadas de aceite de oliva
- Perejil fresco
- Sal
- Pimienta negra molida



Preparación




Lavamos las patatas y las ponemos en una olla con abundante agua. Las cocemos con la piel durante unos 20-25 minutos, dependiendo de su tamaño, hasta que estén tiernas al pincharlas con un cuchillo.

Escurrimos las patatas y dejamos que se templen. Las cortamos por la mitad a lo largo y, con ayuda de una cuchara, retiramos parte de la pulpa, procurando dejar suficiente patata en los bordes para que mantengan su forma.

Ponemos la pulpa que hemos retirado en un bol y la aplastamos con un tenedor. Añadimos el atún bien escurrido, el tomate frito, cuatro cucharadas de aceite de oliva y un poco de perejil fresco picado. Salpimentamos al gusto y mezclamos bien hasta conseguir un relleno homogéneo.

Repartimos la mezcla entre las mitades de patata y las colocamos en una fuente apta para el horno. Rociamos con las dos cucharadas de aceite de oliva restantes y distribuimos la mozzarella rallada por encima.

Introducimos las patatas en el horno precalentado a 200 °C durante unos 10 minutos, hasta que estén calientes y el queso se haya fundido. Encendemos el grill durante los últimos 2-3 minutos para que el queso se dore ligeramente, vigilando que no se queme.

Sacamos las patatas del horno, espolvoreamos un poco de perejil fresco picado y servimos inmediatamente.

Pasta a la Norma

 

La pasta a la Norma es una receta tradicional siciliana que combina una buena salsa de tomate casera con berenjenas doradas, albahaca fresca y queso ricotta salado. Es un plato lleno de sabor mediterráneo, en el que la dulzura del tomate y la textura tierna de las berenjenas se complementan a la perfección con la pasta. Una receta sencilla, colorida y deliciosa, ideal para disfrutar de la cocina italiana en casa.





 Ingredientes:


- 400 gr de pasta corta (rigatoni, paccheri o similar)
- 1 kg de tomates pera maduros
- 2 berenjenas medianas
- 1 cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- 200 gr de queso ricotta salado
- 100 gr de almendras crudas
- Un manojo de albahaca fresca
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta negra




 Preparación




Comenzamos preparando la salsa de tomate. Lavamos los tomates y los cortamos en cuartos. Pelamos la cebolla y los dientes de ajo y los picamos finamente.

Ponemos un poco de aceite de oliva en una cazuela y añadimos la cebolla y el ajo. Sofreímos a fuego suave hasta que la cebolla esté tierna. Incorporamos los tomates, añadimos una pizca de sal y dejamos cocinar a fuego lento, removiendo de vez en cuando, hasta que los tomates se deshagan y suelten su jugo.

Trituramos la salsa, incorporamos la albahaca fresca y continuamos cocinando a fuego suave hasta que reduzca y adquiera una textura espesa. Salpimentamos al gusto y reservamos.

Mientras se hace la salsa, lavamos las berenjenas y las cortamos en dados de aproximadamente un centímetro y medio. Les añadimos un poco de sal y las dejamos reposar en un escurridor durante 30 minutos para que pierdan parte de su amargor. Después, las secamos con papel de cocina.

Calentamos aceite de oliva en una sartén y freímos las berenjenas a fuego medio hasta que estén doradas y tiernas. Las retiramos y las dejamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

A continuación, tostamos las almendras en una sartén sin aceite, removiendo para que se doren por igual. Las dejamos enfriar y las picamos en trozos gruesos.

Ponemos abundante agua con sal en una olla y, cuando rompa a hervir, añadimos la pasta. La cocemos siguiendo las indicaciones del fabricante hasta que quede al dente. Antes de escurrirla, reservamos un poco del agua de cocción.

Calentamos la salsa de tomate en una sartén amplia e incorporamos la pasta escurrida. Mezclamos bien y añadimos un poco del agua reservada si fuera necesario para conseguir una salsa más ligada.

Servimos la pasta con las berenjenas doradas por encima, repartimos el queso ricotta salado desmenuzado y añadimos las almendras picadas. Terminamos con unas hojas de albahaca fresca y llevamos a la mesa inmediatamente.

Crema de tequila de fresa

 

Esta crema de tequila de fresa combina el sabor dulce y afrutado de las fresas con la suavidad de la leche condensada y el toque característico del tequila. La dejamos reposar para que la fruta aromatice bien el tequila y después conseguimos una crema suave y agradable, perfecta para servir bien fría.





Ingredientes:


- 500 ml de tequila blanco
- 600 gr de fresas
- 200 ml de leche evaporada
- 200 ml de leche condensada




Preparación




Lavamos las fresas, retiramos los rabitos y las cortamos en cuartos.


Ponemos las fresas en un tarro de cristal y añadimos el tequila. Cerramos bien y dejamos macerar durante una semana en un lugar fresco y oscuro, agitando suavemente el tarro de vez en cuando.


Pasado el tiempo de maceración, retiramos las fresas y filtramos el tequila con un filtro de café para que quede lo más limpio posible.


Medimos 400 ml del tequila de fresa obtenido y lo mezclamos con la leche evaporada y la leche condensada. Batimos hasta conseguir una crema homogénea.


La embotellamos y la conservamos en el frigorífico. Dejamos enfriar bien antes de servir.


Al llevar productos lácteos, la conservamos siempre en frío y la consumimos en un plazo aproximado de un mes.




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