Un plato tradicional de la cocina castellana, sencillo, contundente y lleno de sabor. Las patatas revolconas, cremosas y bien sazonadas con pimentón y ajo, se acompañan con unos torreznos dorados y crujientes que aportan el contraste perfecto. Una receta de las de siempre, ideal para disfrutar bien caliente y llevar a la mesa todo el sabor de la cocina tradicional.
Ingredientes:
- 200 gr de panceta curada
- Aceite de girasol para freír
- 500 gr de patatas
- 1 hoja de laurel
- 2 pizcas de sal
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de pimentón de la Vera dulce
- ½ cucharadita de pimentón de la Vera picante
Preparación
Cortamos la panceta curada en tiras gruesas.
Ponemos suficiente aceite de girasol en una sartén para cubrir aproximadamente la mitad de la panceta. Colocamos los trozos con la piel en contacto con el aceite y cocinamos a fuego medio-bajo durante unos 20 minutos, hasta que la corteza comience a hincharse y formar burbujas.
Damos la vuelta a la panceta, subimos el fuego al máximo y freímos durante un par de minutos por cada lado, hasta que los torreznos estén dorados y crujientes. Los dejamos sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa y, una vez templados, los cortamos en tiras de aproximadamente 1 cm. Reservamos.
Lavamos bien las patatas y las cocemos con piel en una olla con abundante agua, junto con el laurel y la sal, durante 20-25 minutos, dependiendo de su tamaño. Comprobamos que están tiernas pinchándolas con un cuchillo.
Mientras se cuecen las patatas, pelamos los ajos, los cortamos en láminas y los doramos en una sartén con el aceite de oliva.
Retiramos los ajos y añadimos el pimentón dulce y el picante. Cocinamos a fuego muy bajo durante aproximadamente 1 minuto, removiendo para que el pimentón no se queme.
Pelamos las patatas mientras todavía están calientes y las aplastamos con un pisapatatas, procurando que quede un puré irregular, con algunos trocitos de patata.
Incorporamos las patatas a la sartén con el aceite y el pimentón, añadimos los ajos y mezclamos bien hasta que todos los ingredientes queden integrados.
Servimos las patatas revolconas bien calientes, preferiblemente en una cazuela de barro, y repartimos los torreznos por encima.
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