Estas recetas de pollo con mostaza y miel ofrecen un equilibrio perfecto entre matices dulces y picantes que envuelven la carne en una glaseado brillante y jugoso. La combinación de la mostaza antigua con la suavidad de la miel realza el sabor del ave, transformando ingredientes sencillos en platos sofisticados con un aroma irresistible. Son preparaciones versátiles que garantizan resultados tiernos y llenos de carácter en cada bocado.
Ingredientes:
- 160 gr de miel
- 2 cucharadas de vinagre de manzana
- 4 ajos
- sal
- pimienta negra molida
- 900 gr de contramuslos de pollo
- 4 cucharadas de tomillo picado
Preparación
Mezclamos en un cuenco la mostaza de Dijon, la miel, el vinagre y los ajos prensados.
Salpimentamos al gusto, teniendo en cuenta que la mostaza ya aporta bastante intensidad.
Esta salsa será la clave del sabor final del plato, así que mejor asegúrarnos de que esté bien emulsionada y equilibrada al gusto.
Colocamos los contramuslos de pollo en una bandeja o fuente apta para horno y mezclamos el pollo con la mezcla de mostaza.
Nos asegúramos de que todas las piezas quedan bien impregnadas con la salsa.
Este paso es fundamental para que el pollo absorba todos los aromas durante el horneado, quede caramelizada la piel con el calor y el resultado sea bien jugoso, así que no escatimamos con la salsa.
Horneamos el pollo con la salsa de mostaza y miel durante 35 minutos a 200° C, con calor arriba y abajo, hasta que coja color y el pollo esté hecho.
Durante este tiempo, la salsa se irá reduciendo y caramelizando ligeramente gracias a la miel, haciendo que quede irresistiblemente dorado.
Para potenciar aún más su sabor, abrimos el horno a mitad de cocción y bañamos el pollo con su propia salsa.
Una vez esté bien cocinado y dorado, retiramos del horno.
Mezclamos el pollo con la salsa y el tomillo picado.
Servimos inmediatamente.


