Cocinar no es solo seguir una receta, es ponerle ganas, tiempo y un poquito de corazón a cada ingrediente. En estas páginas comparto contigo el arte de disfrutar de la buena mesa y de los sabores que nos han acompañado siempre.
🍴 Mi cocina es un punto de encuentro, el lugar donde se comparten confidencias y se crean recuerdos. Preparar estos platos es una de las formas de cuidar a los míos y ahora, a través de este blog, también de compartir un pedacito de mi mesa contigo. 🍴

Carne de venado en salsa con pisto



Traemos un plato de carne de venado en salsa con pisto para nuestros menús salados, una propuesta tradicional, contundente y llena de sabor ideal para disfrutar de la cocina de caza en familia. Conseguimos que los trozos de ciervo queden increíblemente tiernos y melosos gracias al cocinado en la olla exprés, integrándose después a la perfección con la riqueza y el toque dulce de un buen pisto. 




Ingredientes:


- 1600 gr de carne de ciervo
- 1 cabeza de ajos
- 750 gr de pisto mejor casero
- 1 cucharadita de pimienta negra
- 1 cucharadita de comino
- Sal al gusto
- 6 hojas de laurel
- 200 ml de vino blanco
- Aceite de oliva para dorar


Para el pisto casero


- 400 gr de tomates maduros
- 1 cebolla grande
- 1 pimiento rojo
- 1 pimiento verde
- 1 calabacín
- 1 ajo
- 50 ml de vino blanco
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra suave



Preparación



Comenzamos preparando la carne de ciervo, limpiándola bien de posibles restos de grasa y troceándola en pedazos medianos, de un tamaño adecuado para guisar. Pelamos los dientes de la cabeza de ajo. Si vamos a preparar el pisto casero, lavamos todas las verduras, pelamos la cebolla, retiramos las semillas de los pimientos y cortamos todo junto al calabacín en dados pequeños y los tomates en cubos.


En la olla a presión, vertemos un buen chorro de aceite de oliva y lo calentamos a fuego medio. Introducimos los dientes de ajo enteros y los sofreímos ligeramente para que aromaticen el aceite. A continuación, añadimos los tacos de carne de venado y los sellamos a fuego fuerte por todos sus lados, logrando que adquieran un tono dorado para que no pierdan sus jugos durante la cocción posterior.


Una vez que la carne esté bien sellada, vertemos los 200 ml de vino blanco en la olla y removemos bien el fondo con una cuchara de madera. Dejamos rehogar el conjunto durante unos 5 minutos para que el alcohol se evapore por completo y los sabores comiencen a concentrarse.


Seguidamente, cubrimos la carne con agua, justo hasta que quede tapada, añadimos la cucharadita de comino, la cucharadita de pimienta negra, las hojas de laurel y una pizca de sal al gusto. Cerramos la olla exprés de forma hermética, subimos el fuego hasta que suba la válvula y luego lo bajamos a intensidad media, dejando cocinar la carne durante 35 minutos.


Pasado ese tiempo, apagamos el fuego y esperamos a que la olla pierda totalmente la presión antes de abrirla por seguridad. Retiramos la tapa e incorporamos los 750 gr de pisto a la cazuela, mezclándolo bien con la carne y sus jugos. 


Volvemos a encender el fuego y dejamos hervir el guiso destapado a fuego lento durante unos 25 minutos, permitiendo que la salsa reduzca, espese y todos los ingredientes fusionen sus sabores de manera homogénea.


Retiramos del fuego, rectificamos el punto de sal si fuera necesario y servimos el estofado de venado bien caliente en fuentes o platos hondos, acompañándolo obligatoriamente con unas patatas fritas caseras recién sacadas de la sartén.

Pastelitos jugosos de pavo y queso


 

Logramos que la mezcla quede increíblemente esponjosa y suave, convirtiéndose en una opción perfecta que gusta tanto a grandes como a pequeños por su sencillez. Los cocinamos de forma comodísima aprovechando las ventajas del horno para obtener un bocado riquísimo sin apenas manchar nada en la cocina. 







Ingredientes:


- 3 huevos
- ½ cebolleta fresca
- 150 gr de mozzarella rallada
- 1 cucharada sopera de parmesano
- 75 gr de pavo en lonchas
- Cebollino al gusto
- Sal



Preparación




Comenzamos preparando los ingredientes frescos para tenerlos listos. Pelamos la cebolleta y la picamos de forma muy finita con el cuchillo para que apenas se perciba al morder. Lavamos el cebollino fresco, lo secamos concienzudamente con papel absorbente de cocina y lo picamos finamente; recordad que aporta un punto ligeramente picante y aromático, por lo que podéis ajustar la cantidad a vuestro total agrado.


 Cortamos también las tiras de pechuga de pavo en trozos más pequeños si fuera necesario.


A continuación, cascamos los huevos en un bol grande. Añadimos una pizca de sal, un toque de pimienta negra molida y batimos enérgicamente con la ayuda de unas varillas hasta que espumen un poco y queden bien homogéneos.


Incorporamos al bol la cebolleta picada, el cebollino troceado y las tiras de pechuga de pavo. Volvemos a batir todo el conjunto con las varillas para asegurarnos de que todos los componentes queden perfectamente repartidos e integrados en el huevo. 


Probamos un poquito para rectificar el punto de sal si fuera necesario.


Para el cocinado, repartimos la preparación anterior de manera uniforme llenando las cavidades de un molde de silicona para magdalenas o distribuyéndola en flaneras individuales previamente engrasadas si no son de silicona.


Introducimos el molde en el horno, que debe estar previamente precalentado a 180°C con calor arriba y abajo. Horneamos los bocaditos durante unos 15 o 20 minutos, vigilando que la superficie adquiera un bonito tono dorado y las claras estén totalmente firmes y cuajadas en el centro.


Cuando estén listos, los sacamos con cuidado de no quemarnos. Dejamos reposar los moldes sobre la encimera y no los desmoldamos hasta que estén templados, evitando así que se rompan.


 Los servimos templados o fríos acompañados de una buena ensalada.





Estofado de cordero a la cerveza con patatitas



Esta receta de estofado de cordero con patatas baby y cerveza es ideal para conseguir una carne tierna, melosa y con una salsa trabada llena de matices. Logramos que los jugos del cordero se concentren en la cazuela junto al aroma del romero y el toque de la malta, creando un guiso reconfortante y de los de toma pan y moja. 



Ingredientes:



- 1 kilo y medio de pierna de cordero
- 50 gr de harina de trigo
- 200 ml de cerveza negra
- 2 cebollas
- 2 ajos
- 20 patatitas baby
- 1 Litro de caldo de carne
- romero
- aceite de oliva
- sal
- pimienta negra




Preparación






Comenzamos preparando la carne y los vegetales. Deshuesamos la pierna de cordero retirando con un cuchillo afilado el exceso de grasa y los tendones que pueda tener. Cortamos la carne en tacos medianos del mismo tamaño, los salpimentamos al gusto y los pasamos por harina, sacudiendo el exceso. Lavamos muy bien las patatas baby bajo el grifo y las dejamos con su piel. Pelamos las cebollas y las picamos de forma menuda. Pelamos también los dientes de ajo y los picamos finamente. Lavamos y secamos las ramitas de romero fresco.


Para dorar el cordero, ponemos una cazuela amplia al fuego con un buen chorro de aceite de oliva. Cuando esté bien caliente, introducimos los tacos de carne enharinados y los sellamos a fuego fuerte hasta que adquieran un tono dorado y uniforme por todos sus lados, sellando así sus jugos.


Acto seguido, incorporamos la cebolla picada y las patatas baby enteras a la cazuela.


 Bajamos un poco la intensidad del fuego y rehogamos el conjunto durante unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera para que la cebolla se ablande y recoja los jugos depositados en el fondo.


Añadimos los dientes de ajo picados junto con las ramitas de romero fresco y mezclamos perfectamente. Vertemos la cerveza entera y subimos el fuego para que rompa a hervir, dejándola cocer durante unos minutos hasta que el alcohol se evapore y el líquido se haya reducido a la mitad.


En ese momento, vertemos el caldo de carne caliente en la cazuela. Tapamos el recipiente, bajamos el fuego al mínimo y dejamos guisar todo despacio durante 60 minutos, vigilando la cocción. 


Si observamos que el guiso se va quedando demasiado seco antes de tiempo, añadimos un poco más de caldo o de agua caliente para mantener la salsa.


Pasado el tiempo de cocción, cuando la carne esté completamente tierna y se deshaga al pincharla, probamos la salsa para comprobar el punto de sazón y corregimos de sal si fuera necesario.


Retiramos la cazuela del fuego, dejamos reposar unos minutos para que los sabores terminen de asentarse y servimos el guiso bien caliente en una fuente o en platos hondos, decorando la superficie con unas hojas frescas de romero.


Huevos al horno con tomate y queso feta



Esta receta de huevos al horno con tomates asados y especias es fantástica para disfrutar de un almuerzo diferente, rápido y con muchísimo sabor. Conseguimos que los tomates se caramelicen ligeramente en el horno y se fusionen con el aroma del comino y el cilantro recién molidos, logrando un fondo perfecto para cocinar los huevos en su punto exacto. 



Ingredientes:


- 400 gr de tomates cherrys cortados a la mitad si son grandes
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1/2 cucharadita de pimentón ahumado
- Sal kosher 
- 3/4 cucharadita de semillas de cilantro
- 3/4 cucharadita de semillas de comino
- 170 gr de tofu firme bien desmenuzado
- 8 huevos grandes
- 1/3 taza de hojas de albahaca, picadas gruesas
- 1 cucharada de jugo de limón fresco
- 140 gr de mezcla de hojas verdes
- 4 rebanadas de pan tostadas
- pimienta al gusto





Preparación



Precalentamos el horno a 230°C con calor arriba y abajo.


 En una bandeja de hornear que tenga borde para que no se escapen los jugos, mezclamos los tomates uva con 1 cucharada de aceite de oliva, el pimentón ahumado, media cucharadita de sal y un toque de pimienta negra. Asamos los tomates durante unos 8 minutos, hasta que veamos que empiezan a ablandarse y a liberar sus jugos.


Mientras los tomates están en el horno, colocamos las semillas de cilantro y comino en un mortero y las majamos hasta que queden molidas de forma gruesa, desprendiendo todo su aroma.


Cuando los tomates estén listos, sacamos la bandeja con cuidado y distribuimos el tofu firme desmenuzado por encima. Con el reverso de una cuchara, formamos 8 huecos repartidos por la bandeja y espolvoreamos por toda la superficie las semillas de comino y cilantro que acabamos de moler. Volvemos a meter al horno durante 2 o 3 minutos para que el tofu tome calor y absorba los sabores. A continuación, cascamos un huevo en cada uno de los huecos que habíamos preparado y horneamos entre 3 y 5 minutos más, controlando que las claras queden apenas cuajadas y las yemas permanezcan jugosas. Al sacar la bandeja, espolvoreamos la albahaca fresca picada gruesa.


Mientras se terminan de hacer los huevos, preparamos el acompañamiento en un recipiente amplio. Batimos el jugo de limón fresco con la cucharada restante de aceite de oliva, añadimos la mezcla de hojas verdes, un cuarto de cucharadita de sal y pimienta al gusto, y removemos bien para que toda la verdura quede aliñada de forma uniforme.


Servimos los huevos al horno inmediatamente bien calientes, acompañándolos en el plato con la ensalada fresca de hojas verdes y las rebanadas de pan de campo recién tostadas.



Ensaladilla rusa de garbanzos


Damos un giro completo a las legumbres tradicionales con esta ensaladilla de garbanzos, una propuesta fresca, nutritiva y llena de color para disfrutar en los días más calurosos. Logramos una textura rústica inigualable que combina de maravilla con el toque crujiente de las hortalizas y la suavidad de una buena mayonesa casera. La dejamos lista en pocos minutos en la nevera para obtener un plato reconfortante, comodísimo y perfecto para llevar a cualquier parte.





Ingredientes:


- 400 gr de garbanzos cocidos
- 1 cebolla morada pequeña
- medio pimiento rojo
- medio pimiento verde
- 50 gr de aceitunas verdes
- 5 huevos 
- 1 lata grande de atún en aceite de oliva
- 1 cucharada de zumo de limón
- 4 rebanadas de pan de cereales
- Sal



Preparación



Comenzamos preparando los ingredientes principales. Colocamos los garbanzos cocidos en un colador grande, los aclaramos muy bien bajo el chorro de agua fría del grifo para eliminar todo el líquido de la conserva y los dejamos escurrir por completo.


A continuación, nos encargamos de las verduras. Pelamos la cebolla y la picamos en trozos muy pequeños. Lavamos bien los pimientos rojo y verde, retiramos los filamentos blancos y las semillas del interior, y los cortamos finamente en daditos del mismo tamaño. Picamos también las aceitunas verdes de forma menuda.


Para cocer los huevos, los colocamos en un cazo pequeño con agua fría y una pizca de sal, llevándolos a ebullición. Los cocinamos durante 10 minutos desde que el agua empiece a hervir a borbotones. Pasado ese tiempo, los retiramos del fuego y los sumergimos inmediatamente en un recipiente con agua muy fría y hielos para detener la cocción de inmediato. Una vez que estén totalmente fríos, los pelamos con cuidado y los picamos en dados pequeños. Al mismo tiempo, abrimos las latas de atún, escurrimos el aceite por completo y lo desmenuzamos con un tenedor.


Para elaborar la mayonesa casera, cascamos el huevo restante en el fondo del vaso de la batidora. Vertemos todo el aceite de oliva, la sal y la cucharadita de vinagre. Introducimos el brazo de la batidora apoyándolo firmemente en el fondo del vaso y comenzamos a batir a velocidad media sin moverlo en absoluto. 


En el momento en que veamos que la salsa empieza a emulsionar en la base, comenzamos a realizar movimientos muy suaves y lentos de arriba abajo, incorporando el resto del aceite hasta lograr una textura espesa, firme y homogénea.


Pasamos al montaje del plato. Ponemos los garbanzos perfectamente escurridos en un cuenco amplio y los aplastamos ligeramente con la ayuda de un tenedor, buscando que se rompan un poco pero sin llegar a hacerlos puré, para que absorban mejor el aliño. 


Agregamos la cebolla, los pimientos, las aceitunas, los huevos cocidos en daditos y el atún desmenuzado. Añadimos la mayonesa casera y una pizca de sal al gusto, removiendo todo con una espátula mediante movimientos envolventes hasta que todos los componentes queden perfectamente integrados y cubiertos.


Tapamos el cuenco herméticamente con film transparente de cocina y lo introducimos en la nevera durante un mínimo de 30 minutos. Este reposo es fundamental para que la ensaladilla adquiera una temperatura muy fresca y los sabores se asienten por completo.


Finalmente, distribuimos la ensaladilla de garbanzos bien fría en los platos de servicio o en cuencos individuales, y la acompañamos con unas tostadas crujientes de pan de cereales.