Cocinar no es solo seguir una receta, es ponerle ganas, tiempo y un poquito de corazón a cada ingrediente. En estas páginas comparto contigo el arte de disfrutar de la buena mesa y de los sabores que nos han acompañado siempre.
🍴 Mi cocina es un punto de encuentro, el lugar donde se comparten confidencias y se crean recuerdos. Preparar estos platos es una de las formas de cuidar a los míos y ahora, a través de este blog, también de compartir un pedacito de mi mesa contigo. 🍴

Gazpacho de remolacha y tomate con queso fresco



Conseguimos que las hortalizas tradicionales se fusionen de forma espléndida con la dulzura de la remolacha, creando una crema fina, sedosa y con un contraste de matices espectacular para el paladar. Lo elaboramos de manera sencillísima triturándolo todo en frío para obtener un plato de cuchara vistosísimo que entra por los ojos y apetece a cualquier hora.



Ingredientes:


- 400 gr de tomate maduros
- 200 gr de remolacha cocida
- 50 gr de pan del día anterior
- 1 pimiento verde
- ½ cebolla
- sal
- 1 dl de aceite de oliva
- medio dl de vinagre de jerez
- 100 gr de queso de burgos
- 4 ramitas de cebollino



Preparación



Comenzamos adecuando todos los vegetales y el pan para facilitar el triturado. Lavamos los tomates y los troceamos en dados medianos. Colocamos el pan en un recipiente plano y lo cubrimos con un poco de agua durante unos minutos para que se ablande bien sin llegar a deshacerse. Pelamos la cebolla y la picamos fina.


 Escurrimos la remolacha cocida de su líquido de conservación y la cortamos en pedazos pequeños. Limpiamos el pimiento retirando el tallo, las semillas y las nervaduras blancas de su interior, lo lavamos bajo el grifo y lo picamos en trozos regulares para que se procese de manera uniforme.


A continuación, disponemos todas las verduras troceadas en el vaso de la batidora o robot de cocina. Incorporamos el aceite de oliva, el vinagre de jerez, una pizca de sal al gusto y el pan que habremos escurrido concienzudamente con las manos.


Trituramos el conjunto a máxima potencia durante unos minutos (haciéndolo en varias tandas si vuestro aparato no tiene suficiente capacidad) hasta obtener una crema completamente homogénea, lisa y con un tono rojizo intenso. 


Si al finalizar observamos que la textura resulta excesivamente densa, vertemos un chorrito de agua bien fría y accionamos de nuevo la batidora hasta lograr la fluidez deseada.


Para conseguir una finura extrema, pasamos la crema obtenida a través de un colador chino o un tamiz fino, presionando con un cacillo para retirar cualquier resto de pieles o semillas que hayan podido quedar. 


Vertemos el gazpacho limpio en un cuenco grande, lo tapamos herméticamente con papel film transparente y lo reservamos en la nevera durante un mínimo de 2 horas para que adquiera una temperatura muy fría y los sabores se asienten perfectamente.


Pasado el tiempo de reposo, sacamos el recipiente del refrigerador y removemos la crema con una cuchara de madera. Lavamos y secamos el cebollino fresco, picándolo de forma muy menuda con unas tijeras o un cuchillo afilado.


Servimos el gazpacho bien frío distribuyéndolo en cuencos o copas individuales y espolvoreamos el cebollino picadito por la superficie justo antes de llevar a la mesa para aportar un toque aromático delicioso.


🍸 La Palma DYC 🍸



Logramos que las notas características del whisky combinen a la perfección con el dulzor frutal y la frescura del combinado, creando un trago largo muy equilibrado. Los mezclamos de forma rápida directamente en los vasos para obtener dos consumiciones perfectas que animarán cualquier tarde de charla o celebración. Esperamos que disfrutéis de este brindis tan especial.






Ingredientes:


- 120 ml de whisky DYC
- 60 ml de licor de plátano
- 40 ml de zumo de limón fresco
- Refresco de lima-limón para completar
- Hielo en cubos
- 2 rodajas de limón o unas hojas de menta para decorar




Preparación



Comenzamos seleccionando dos vasos altos de tubo o de tipo combinación y los llenamos hasta arriba con cubos de hielo grueso para que la bebida se mantenga bien fría desde el primer sorbo sin aguarse rápidamente.


A continuación, vertemos 60 ml de whisky DYC en cada uno de los vasos ayudándonos de un medidor para que las proporciones queden exactas. Añadimos también 30 ml de licor de plátano en cada recipiente, aportando ese toque dulce y tropical tan característico de la receta.


Seguidamente, repartimos el zumo de limón fresco exprimiendo 20 ml en cada vaso, lo que nos ayudará a equilibrar el dulzor del licor con un punto cítrico muy necesario.


Completamos los vasos vertiendo el refresco de lima-limón despacio por el lateral para no perder la burbuja, hasta llegar casi al borde. Removemos el conjunto de forma muy suave con una cuchara de barra o una varilla de abajo hacia arriba, simplemente para que los ingredientes se mezclen de forma homogénea.


Decoramos cada copa colocando una rodaja de limón en el borde o introduciendo unas hojas de menta fresca palmoteadas previamente para que liberen todo su aroma antes de servir.



Puerros a la naranja con crema de queso y yogur


Logramos que el toque dulce y cítrico de la fruta penetre en el corazón de los puerros mientras se cocinan despacio, casando a la perfección con la frescura y la cremosidad de la salsa de yogur que sirve de colchón. Los preparamos en la sartén en muy pocos minutos para obtener un plato vistoso, aromático y muy elegante que vestirá de gala vuestras mesas en cualquier ocasión especial.





Ingredientes:


- 2 puerros
- el zumo de 1 naranja
- 2 cucharadas de salsa de soja
- Romero
- 120 gr de queso feta
- 100 gr de yogur griego
- Zumo de limón
- Aceite de oliva
- Sal
- 30 gr de almendras fileteadas




Preparación




Comenzamos limpiando bien la verdura. Cortamos los puerros de forma longitudinal para asegurarnos de que no quede tierra en su interior y retiramos la primera capa exterior, que suele ser más dura. Los partimos en trozos medianos que tengan un tamaño similar y uniforme.


 Lavamos la naranja, la partimos por la mitad y la exprimimos para extraer todo su jugo, reservándolo en un vaso.


Ponemos una sartén amplia al fuego con un fondo de aceite de oliva. Cuando esté caliente, acomodamos los trozos de puerro y los doramos por ambos extremos a fuego medio, dejando que cojan un color tostado muy apetecible.


Seguidamente, vertemos el zumo de naranja reservado en la sartén junto con la salsa de soja e incorporamos la ramita de romero fresco para que aromatice el conjunto. Tapamos el recipiente y dejamos que todo cueza a fuego suave hasta que comprobemos que el puerro está completamente tierno en su interior y los líquidos hayan reducido, transformándose en una salsa espesa y caramelizada.


Mientras tanto, preparamos el acompañamiento en un bol. Mezclamos el yogur griego natural con el tofu firme desmenuzado, el zumo de limón fresco y una pizca de sal, removiendo de forma enérgica hasta lograr una crema homogénea y suave.


Para la presentación, extendemos la crema que acabamos de preparar formando una base generosa en el fondo del plato o fuente de servir. Encima de este colchón, colocamos los puerros a la naranja recién caramelizados con cuidado de que no se rompan y regamos la superficie con los hilos de salsa que hayan quedado en la sartén.


Completamos el plato esparciendo las almendras fileteadas por encima, que aportarán un toque crujiente fantástico, y decoramos con unas hojas sueltas de romero fresco antes de llevar a la mesa.

Bocaditos de sobrasada y queso brie


Logramos que la masa adquiera un tono dorado precioso y una textura crujiente que contrasta de maravilla con la melosidad del relleno y el toque final de la miel. Los horneamos de forma sencilla para obtener un bocado individual vistoso, cómodo de comer y perfecto para abrir boca en vuestros menús festivos. 



Ingredientes:


- 8 obleas de empanadilla
- 100 gr de sobrasada ibérica
- 100 gr de queso brie
- 1 huevo
- 1 cucharadita de semillas de sésamo
- Miel de caña al gusto



Preparación





Comenzamos disponiendo las obleas sobre la mesa de trabajo para rellenarlas con comodidad. Colocamos en el centro de cada oblea una porción pequeña de sobrasada, controlando la cantidad para que luego resulte sencillo sellar la masa.


Para dar forma a los bocaditos, doblamos cada oblea sobre sí misma tapando el relleno y presionamos los bordes firmemente con las puntas de un tenedor, asegurando bien el cierre para evitar fugas durante el horneado.


A continuación, cascamos el huevo en un recipiente pequeño y lo batimos bien. Pincelamos la superficie de cada paquetito con el huevo batido para que adquieran brillo y espolvoreamos unas semillas de sésamo por encima, que aportarán un toque crujiente.


Acomodamos los bombones salados en una bandeja de horno que habremos cubierto previamente con un pliego de papel vegetal. Llevamos la bandeja al horno, precalentado a 180°C con calor arriba y abajo, y dejamos que se cocinen durante unos 20 o 25 minutos, vigilando hasta que la masa se muestre bien doradita y crujiente.


Retiramos la bandeja del horno con cuidado. Presentamos los bombones calientes sobre una base o corona de hojas de rúcula fresca bien limpia y, justo en el momento de llevar a la mesa, regamos el conjunto con un hilo de miel de caña al gusto.



Pollo Piccata


Logramos que los filetes queden increíblemente jugosos por dentro mientras se recubren de una salsa fina, brillante y llena de contrastes aromáticos que realzan la carne por completo. Las cocinamos de forma rápida y sencilla en la sartén para obtener un almuerzo delicioso que se prepara en un santiamén y sorprende por su frescura.




Ingredientes:


- 2 pechugas de pollo
- 100 gr de mantequilla
- 3 cucharadas de alcaparras
- 150 ml de caldo de pollo
- ½ taza de harina
- 1 limón
- 2 cebolletas pequeñas
- 3 ajos
- Vino blanco
- Perejil picado
- Aceite de oliva
- Pimienta
- sal



Preparación



Comenzamos preparando la carne y los vegetales para el guiso. Cortamos las pechugas de pollo en filetes limpios y finos, salpimentándolos al gusto por ambas caras; si algún filete nos queda demasiado grueso, lo colocamos entre dos hojas de papel film transparente y lo golpeamos suavemente con un cazo para ablandar las fibras unificar el grosor. 


Pelamos las cebollas y los dientes de ajo, y los cortamos en láminas finas. Lavamos concienzudamente el limón y lo secamos bien; cortamos una mitad en rodajas finas retirando las semillas y exprimimos la otra mitad para extraer su zumo, reservándolo para después.


Para dorar los filetes, pasamos la carne ligeramente por harina y la sacudimos con las manos para eliminar cualquier exceso. Ponemos una sartén amplia al fuego con un chorrito de aceite de oliva y la mitad de la mantequilla. En el momento en que la mantequilla se derrita y empiece a espumar, introducimos los filetes enharinados y los cocinamos a fuego medio-fuerte hasta que queden bien doraditos y con una costra fina. 


Es importante no cocinarlos en exceso para que no pierdan su jugosidad interior. Los retiramos a un plato y los reservamos.


En la misma sartén, aprovechando los jugos que ha soltado la carne, vertemos el chorrito de vino blanco y raspamos el fondo con una espátula para desglasar todos los restos tostados. Incorporamos la cebolla y los ajos laminados, bajando la intensidad del fuego, y los cocinamos despacio hasta que la cebolla esté bien transparente, tierna y pochada.


En ese instante, añadimos las rodajas de limón reservadas, las alcaparras escurridas, el zumo de limón y el caldo de pollo caliente. Dejamos que todo hierva a fuego suave durante unos minutos para que la salsa reduzca y ligue perfectamente. 


Si queremos aportar un extra de brillo y cremosidad a la salsa, podemos derretir el resto de la mantequilla en este momento.


Colocamos de nuevo los filetes de pollo reservados en la sartén junto con sus jugos para que se calienten y se impregnen del sabor cítrico durante un minuto.


Servimos las pechugas inmediatamente bien calientes con la salsa de limón y alcaparras por encima, decorando la superficie con un poco de perejil fresco recién picado.




"Nuestros Reels"