Una pasta sencilla y muy sabrosa, acompañada de un pesto diferente al tradicional, preparado con rúcula, nueces y ajo. El queso y el aceite de oliva terminan de darle cremosidad y un sabor intenso y aromático.
Ingredientes:
- 80 gr de rúcula
- 8 dientes de ajo
- 75 gr de nueces
- 120 ml de aceite de oliva virgen extra
- 25 gr de queso Grana Padano o Parmigiano Reggiano rallado
- Sal
Preparación
Ponemos abundante agua en una cazuela y la llevamos a ebullición. Cuando rompa a hervir, añadimos sal generosamente.
Mientras se calienta el agua, ponemos unas gotas de aceite de oliva en una sartén y doramos ligeramente los ajos previamente aplastados. Los cocinamos durante 2 o 3 minutos, hasta que estén fragantes, y los retiramos del fuego.
En la misma sartén tostamos las nueces durante 2 o 3 minutos, removiéndolas con frecuencia para evitar que se quemen. Retiramos y dejamos templar.
Cocemos la pasta en el agua hirviendo siguiendo el tiempo indicado por el fabricante, hasta que quede al dente. La escurrimos y reservamos un poco del agua de cocción.
Ponemos en un procesador de alimentos la rúcula, las nueces tostadas, los ajos y una pizca de sal. Trituramos a intervalos cortos hasta obtener una mezcla gruesa.
Añadimos el aceite de oliva poco a poco mientras seguimos triturando, hasta conseguir un pesto cremoso y bien ligado.
Pasamos el pesto a un bol, incorporamos el queso rallado y mezclamos bien. Probamos y rectificamos de sal si fuera necesario.
Mezclamos la pasta escurrida con el pesto y añadimos un poco del agua de cocción reservada si necesitamos aligerar la salsa.
Servimos inmediatamente.

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