Cocinar no es solo seguir una receta, es ponerle ganas, tiempo y un poquito de corazón a cada ingrediente. En estas páginas comparto contigo el arte de disfrutar de la buena mesa y de los sabores que nos han acompañado siempre.
🍴 Mi cocina es un punto de encuentro, el lugar donde se comparten confidencias y se crean recuerdos. Preparar estos platos es una de las formas de cuidar a los míos y ahora, a través de este blog, también de compartir un pedacito de mi mesa contigo. 🍴

Pasta con pesto de rúcula y nueces



Una pasta sencilla y muy sabrosa, acompañada de un pesto diferente al tradicional, preparado con rúcula, nueces y ajo. El queso y el aceite de oliva terminan de darle cremosidad y un sabor intenso y aromático.




Ingredientes:


- 450 gr de pasta corta
- 80 gr de rúcula
- 8 dientes de ajo
- 75 gr de nueces
- 120 ml de aceite de oliva virgen extra
- 25 gr de queso Grana Padano o Parmigiano Reggiano rallado
- Sal




Preparación



Ponemos abundante agua en una cazuela y la llevamos a ebullición. Cuando rompa a hervir, añadimos sal generosamente.


Mientras se calienta el agua, ponemos unas gotas de aceite de oliva en una sartén y doramos ligeramente los ajos previamente aplastados. Los cocinamos durante 2 o 3 minutos, hasta que estén fragantes, y los retiramos del fuego.


En la misma sartén tostamos las nueces durante 2 o 3 minutos, removiéndolas con frecuencia para evitar que se quemen. Retiramos y dejamos templar.


Cocemos la pasta en el agua hirviendo siguiendo el tiempo indicado por el fabricante, hasta que quede al dente. La escurrimos y reservamos un poco del agua de cocción.


Ponemos en un procesador de alimentos la rúcula, las nueces tostadas, los ajos y una pizca de sal. Trituramos a intervalos cortos hasta obtener una mezcla gruesa.


Añadimos el aceite de oliva poco a poco mientras seguimos triturando, hasta conseguir un pesto cremoso y bien ligado.


Pasamos el pesto a un bol, incorporamos el queso rallado y mezclamos bien. Probamos y rectificamos de sal si fuera necesario.


Mezclamos la pasta escurrida con el pesto y añadimos un poco del agua de cocción reservada si necesitamos aligerar la salsa.


Servimos inmediatamente.



Patatas viudas



Las patatas viudas son un sencillo y tradicional guiso de cuchara que se prepara sin carne ni pescado. Con unas buenas patatas, cebolla, ajo, pimentón y azafrán conseguimos un plato humilde, reconfortante y lleno de sabor.  Es una receta económica y fácil de preparar, perfecta para disfrutar de un buen plato caliente de los de toda la vida.




Ingredientes:



- 1 kg de patatas
- 1 cebolla, de unos 200 gr aproximadamente
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharadita de pimentón de la Vera dulce
- 5 hebras de azafrán
- 2 hojas de laurel
- 1 l de caldo de verduras aproximadamente
- Pimienta negra
- Sal
- Aceite de oliva
- Perejil fresco, opcional




 Preparación



Ponemos las hebras de azafrán en medio vaso de agua muy caliente y dejamos que infusionen.


Pelamos y picamos la cebolla y los dientes de ajo. Ponemos un poco de aceite de oliva en una cazuela y rehogamos la cebolla a fuego medio durante unos minutos. Añadimos los ajos y dejamos que se cocine todo junto durante unos 13 o 15 minutos más, hasta que la cebolla esté blanda y transparente.


Mientras tanto, pelamos las patatas y las cascamos en trozos irregulares, procurando romperlas al final de cada corte para que suelten parte de su almidón y nos ayuden a espesar el caldo.


Bajamos el fuego al mínimo, añadimos el pimentón de la Vera y removemos durante unos segundos, procurando que no llegue a quemarse.


Incorporamos las patatas y las rehogamos durante aproximadamente un minuto, removiendo con cuidado para que se impregnen bien del sofrito.


Añadimos el agua de la infusión de azafrán y cubrimos las patatas con el caldo de verduras. Incorporamos las hojas de laurel, sal y pimienta negra al gusto.


Dejamos que las patatas se cocinen a fuego suave durante unos 25 o 30 minutos, hasta que estén tiernas. Durante la cocción vamos meneando la cazuela de vez en cuando, especialmente hacia el final, para ayudar a que el caldo vaya espesando.


Si queremos espesar todavía más el guiso, podemos retirar cuatro o cinco trozos de patata, aplastarlos con un poco del caldo y volver a incorporarlos a la cazuela.


Cuando las patatas estén bien tiernas y el caldo tenga la consistencia deseada, retiramos las hojas de laurel.


Servimos nuestras patatas viudas bien calientes y, si nos apetece, añadimos por encima un poco de perejil fresco picado.


Tosta de pimiento asado y caballa ahumada

 

Una tosta sencilla y sabrosa en la que el pimiento rojo asado aporta un punto dulce que combina perfectamente con el sabor intenso y ahumado de la caballa. Un pequeño majado de ajo, perejil y aceite de oliva completa la preparación sin quitar protagonismo al pescado.







Ingredientes:


- 1 lata de caballa ahumada
- 2 pimientos rojos
-1 diente de ajo
- Perejil fresco
- Aceite de oliva virgen extra
- Pan
- Sal


Preparación



Precalentamos el horno a 200° C.


Limpiamos los pimientos, retiramos las semillas y los colocamos en una bandeja de horno. Los regamos con un poco de aceite de oliva y añadimos una pizca de sal.


Horneamos durante 15 minutos, les damos la vuelta y seguimos horneando otros 15 minutos, hasta que estén tiernos y ligeramente tostados.


Mientras se asan los pimientos, sacamos la caballa de la lata y dejamos que se atempere.


Para preparar el majado, ponemos en un mortero el ajo picado, unas hojas de perejil y un poco de aceite de oliva. Machacamos hasta obtener una mezcla bien ligada, procurando no añadir demasiado ajo para que no oculte el sabor de la caballa ahumada.


Tostamos las rebanadas de pan.


Colocamos sobre cada rebanada unas tiras de pimiento asado, añadimos un poco del majado y terminamos con la caballa ahumada.


Servimos las tostas inmediatamente.



Quiche de cebolla y gruyère



Una quiche cremosa y sabrosa, con el dulzor de la cebolla pochada, el aroma del tomillo y el perejil y el sabor intenso del queso Gruyère. La base queda crujiente y el borde trenzado le da un acabado especialmente bonito.



Ingredientes:


- 2 cucharadas de mantequilla sin sal
- 2 cebollas grandes
- Sal
- Pimienta
- 1 cucharadita de tomillo fresco picado
- 1/4 de taza de perejil fresco picado
- Masa quebrada, suficiente para la base y el borde trenzado
- Harina, para espolvorear
- 5 huevos
- 1 clara de huevo
- 120 ml de leche entera
- 120 ml de crème fraîche
- Una pizca de nuez moscada recién rallada
- Una pizca de cayena
- 140 gr de queso Gruyère rallado




Preparación



Precalentamos el horno a 190° C.


Derretimos la mantequilla en una sartén grande a fuego medio. Añadimos las cebollas cortadas en rodajas, una cucharadita de sal y media cucharadita de pimienta. Tapamos y cocinamos durante unos 8 minutos, removiendo de vez en cuando.


Destapamos y seguimos cocinando durante 4-6 minutos más, hasta que las cebollas comiencen a dorarse. Retiramos del fuego y añadimos el tomillo y el perejil. Mezclamos y dejamos templar.


Extendemos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta formar un círculo de unos 30 cm de diámetro. La colocamos en un molde para quiche de unos 22 cm, ajustándola bien a la base y las paredes. Recortamos el exceso y formamos el borde.


Para preparar la decoración, extendemos el resto de la masa hasta obtener un rectángulo de unos 18 × 33 cm y aproximadamente 6 mm de grosor. La colocamos sobre una bandeja y la dejamos en el congelador durante unos 10 minutos, hasta que esté firme.


Cortamos la masa en tiras de unos 6 mm de ancho y 18 cm de largo. Formamos pequeñas trenzas utilizando tres tiras cada vez y las reservamos en el frigorífico.


Batimos un huevo con una cucharadita de agua y pincelamos ligeramente el borde de la masa. Colocamos las trenzas alrededor del borde, presionándolas suavemente para que queden bien unidas y formando un borde continuo.


Pinchamos ligeramente la base y las paredes con un tenedor y dejamos la masa en el congelador durante 15 minutos.


Cubrimos la base con papel de horno y colocamos encima unas pesas para hornear o legumbres secas. Horneamos durante 20 minutos.


Retiramos el papel y las pesas y seguimos horneando unos 10 minutos más, hasta que la base esté firme.


Pincelamos el interior con la clara de huevo y horneamos durante 5 minutos más, hasta que quede seco.


Mientras tanto, batimos en un bol los huevos restantes junto con la leche, la crème fraîche, la nuez moscada, la cayena y un cuarto de cucharadita de sal.


Añadimos las cebollas pochadas y el queso Gruyère rallado y mezclamos bien.


Vertemos la mezcla sobre la base de masa ya horneada.


Horneamos durante 45-55 minutos, cubriendo los bordes con papel de aluminio si se doran demasiado, hasta que la quiche esté dorada y el relleno apenas cuajado.


Retiramos del horno y dejamos reposar durante al menos 10 minutos antes de servir.


Ensalada de alubias rojas, maíz y semillas



Una ensalada completa y colorida que combina las alubias rojas con el maíz, las verduras frescas y una mezcla de semillas. El aliño de lima, jengibre y un toque de vinagre aporta frescura y un punto ligeramente ácido.




Ingredientes:


- 700 gr de alubias rojas cocidas
- 12 cucharadas de maíz dulce
- 4 tomates
- 4 dientes de ajo
- 2 pimientos rojos
- 2 cebolletas
- 2 trozos de jengibre fresco
- 4 limas
- 4 cucharadas de semillas de chía
- 4 cucharadas de semillas de lino trituradas
- 4 cucharadas de semillas de calabaza
- 4 cucharaditas de semillas de hinojo
- Vinagre de manzana
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta
- Cebollino



Preparación




Exprimimos las limas y ponemos el zumo en un bol grande. Añadimos una cucharada de vinagre de manzana y 3 o 4 cucharadas de aceite de oliva. Rallamos los ajos y el jengibre y los incorporamos. Salpimentamos y emulsionamos todo con unas varillas.


Añadimos las semillas de chía, las semillas de hinojo, las semillas de lino y las semillas de calabaza.


Picamos las cebolletas, los pimientos y los tomates en dados y los incorporamos al bol. Añadimos el maíz y las alubias rojas cocidas y escurridas.


Agregamos un buen puñado de cebollino picado y mezclamos todos los ingredientes con cuidado para que las alubias no se rompan.


Repartimos la ensalada en cuatro platos, añadimos un poco más de cebollino picado y terminamos con unas gotas de aceite de oliva.



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