Una pizza casera con una base fina y crujiente, cubierta con queso ahumado, tomates secos y rúcula fresca. El sabor intenso del queso combina muy bien con el toque dulce de los tomates secos y la frescura de la rúcula que añadimos al final.
Ingredientes:
- 200 ml de agua
- 180 gr de queso ahumado en lonchas
- 100 gr de rúcula
- 100 gr de tomate triturado
- 7 gr de levadura fresca
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- Sal
- Tomates secos al gusto
Preparación
Ponemos la harina tamizada en un cuenco grande y hacemos un hueco en el centro. Disolvemos la levadura fresca en el agua a temperatura ambiente y la vamos incorporando poco a poco mientras mezclamos.
Añadimos la sal y el aceite de oliva y amasamos hasta conseguir una masa homogénea. Pasamos la masa a la encimera ligeramente enharinada y la trabajamos durante unos 10 minutos, hasta que quede elástica.
Formamos una bola, la ponemos de nuevo en el cuenco y la dejamos reposar tapada con un paño durante al menos 30 minutos, hasta que aumente de volumen.
Precalentamos el horno a 180 ºC. Colocamos la masa sobre la encimera enharinada y la estiramos con un rodillo hasta darle forma redonda.
Pasamos la base a una bandeja y la horneamos durante 10-15 minutos para que se cocine ligeramente.
Sacamos la base del horno y extendemos por encima el tomate triturado. Cubrimos con el queso ahumado y repartimos los tomates secos.
Volvemos a introducir la pizza en el horno durante unos 10 minutos, hasta que el queso esté completamente fundido y ligeramente dorado.
Sacamos la pizza del horno y repartimos por encima la rúcula bien lavada y escurrida. Servimos recién hecha.

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