La cocción lenta y paciente logra que la carne quede increíblemente tierna, mientras que el toque final de los tomates horneados aporta un contraste fresco y vistoso. Una receta tradicional con un aire renovado que llena la cocina de un aroma irresistible y resulta perfecta para disfrutar alrededor de la mesa.
Ingredientes:
- 1 pollo entero cortado a octavos
- 50 gr de harina de trigo
- 4 cucharadas de miel
- 2 cebollas
- 1 litro de caldo de pollo
- Tomates cherry en rama
- Romero
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta negra
Preparación
Limpiamos bien el pollo. Lo salpimentamos y lo pasamos por harina, sacudiendo el exceso para que no quede apelmazado. Pelamos y picamos las cebollas y los ajos.
En una cazuela amplia, añadimos un chorrito de aceite de oliva y doramos el pollo por todos los lados hasta que esté bien dorado. Incorporamos la cebolla y sofreímos unos minutos hasta que empiece a ablandarse. Añadimos el ajo picado y el romero, mezclamos bien y dejamos que todo empiece a soltar aroma.
Precalentamos el horno a 200º C
Incorporamos la miel y removemos para que el pollo se impregne bien. Dejamos que caramelice ligeramente y vertemos el caldo. Cocinamos a fuego suave durante unos 60 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la carne esté tierna y la salsa haya espesado.
Lavamos los tomates cherry, los colocamos en una bandeja, aliñamos con aceite, sal y pimienta y los horneamos durante unos 8 minutos.
Servimos el pollo bien caliente en una cazuela, añadimos los tomates por encima y rematamos con unas ramitas de romero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario