Una sopa fría, fresca y ligera en la que el tomate se combina con la albahaca y el aceite de oliva, mientras que las bolitas de mozzarella aportan un delicioso contraste de textura y sabor. Una propuesta sencilla y refrescante para los días de calor.
Ingredientes:
- ½ cebolleta
- 1 diente de ajo
- 2 ramitas de albahaca fresca
- 200 gr de bolitas de mozzarella
- 2 cucharadas de vinagre de manzana
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra molida
- Sal
Preparación
Lavamos los tomates, los pelamos y los troceamos.
Limpiamos la cebolleta y pelamos el ajo. Ponemos ambos en el vaso de la batidora junto con los tomates, unas hojas de albahaca, una pizca de sal y pimienta, el vinagre y 3 cucharadas de aceite de oliva.
Trituramos hasta obtener una mezcla fina.
Pasamos la sopa por un colador chino para retirar las semillas y conseguir una textura más suave.
Tapamos y dejamos reposar en el frigorífico hasta que esté bien fría.
Lavamos el resto de la albahaca, la secamos y la trituramos con una tacita de aceite de oliva virgen extra hasta obtener un aceite aromatizado.
Repartimos la sopa fría de tomate en cuencos y añadimos las bolitas de mozzarella.
Regamos con un poco de aceite de albahaca y decoramos con unas hojas de albahaca fresca.
Servimos bien fría.

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