Los chipirones con cebolla y vino blanco son una receta clásica de la cocina mediterránea que destaca por su sencillez y su exquisito sabor. La combinación de unos chipirones tiernos con la cebolla pochada y el aroma del vino blanco da como resultado un plato ligero, jugoso y perfecto tanto para una comida especial como para el menú diario. Si buscas una receta de chipirones fácil, rápida y con una salsa deliciosa para acompañar con pan, esta elaboración se convertirá en una de tus favoritas.
Ingredientes:
- 600 gr de chipirones
- 4 cebollas
- 2 ajos
- 1 Hoja de laurel
- Perejil
- 200 mililitros de vino blanco
- Aceite
- Sal
Preparación
Lavamos bien los chipirones por dentro y por fuera bajo el grifo. Separamos los tentáculos y reservamos. Retiramos la tinta y secamos bien los chipirones con papel de cocina. Este paso es importante para que luego se doren correctamente.
Pelamos las cebollas y las córtamas en juliana fina. Pelamos y picamos los ajos. En una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva, añadimos la cebolla con un poco de sal y la hoja de laurel. Cocinamos a fuego bajo, removiendo de vez en cuando, hasta que empiece a dorarse y ablandarse.
Incorporamos el ajo picado y continúamos cocinando hasta que la cebolla esté bien pochada y ligeramente caramelizada. Vertemos el vino blanco y dejamos que el alcohol se evapore completamente.
Rellenamos los cuerpos de los chipirones con sus propios tentáculos. En una plancha o sartén con un poco de aceite, los dóramos durante un par de minutos por cada lado, hasta que estén ligeramente marcados.
Salpimentamos los chipirones y los añádimos a la cazuela con la cebolla. Tapamos y dejamos cocinar a fuego lento durante unos 5 minutos para que se integren todos los sabores.
Servimos los chipirones bien calientes, espolvoreados con perejil fresco picado.

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