La forma ondulada tan característica de esta pasta es ideal para atrapar una salsa suave, untuosa y ligeramente dulce elaborada a base de puerros pochados lentamente. Una combinación sencilla pero sofisticada que transforma un almuerzo cualquiera en una verdadera delicia gourmet.
Ingredientes:
- 200 gr de pasta de colores
- 1 puerro
- 50 gr de queso curado
- 1 vaso y medio de leche
- Harina
- Cebollino
- Aceite
- Sal
- Pimienta
- 1 puerro
- 50 gr de queso curado
- 1 vaso y medio de leche
- Harina
- Cebollino
- Aceite
- Sal
- Pimienta
Preparación
Limpiamos y lavamos el puerro. Lo sécamos con papel de cocina y lo trocéamos. Calentamos un hilo de aceite en una sartén y lo rehógamos hasta que esté tierno.
Añadimos 2 cucharadas de harina a la sartén con el puerro y la tostamos un par de minutos, removiendo con una cuchara de madera para que no se queme.
Incorporamos la leche en un hilo, removiendo con una cucharada de madera, y dejamos cocer hasta que espese. Salpimentamos y trituramos.
Rallamos el queso con un rallador de agujeros finos. Espolvoreamos el queso sobre la bechamel de puerro, poco a poco y removiendo hasta que se haya fundido por completo. Retiramos la crema del fuego y reservamos.
Ponemos a calentar una cacerola amplia con agua salada y, cuando empiece a hervir, coloca la pasta y la déjamos cocer el tiempo que indique el envase para que quede al dente. Transcurrido el tiempo, la escúrrimos bien.
Lavamos los tallos de cebollino, los sécamos bien y los pícamos. Regamps la pasta con la salsa, gratinamos unos minutos y la servimos espolvoreada con el cebollino.
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