Un entrante fresco, elegante y lleno de matices donde la delicadeza del tomate en finas láminas se combina con la suavidad y cremosidad de una crema de anacardos. Una receta ligera y sorprendente, en la que el dulzor natural del tomate y el sutil toque de los frutos secos crean una armonía de sabores perfecta para abrir cualquier menú.
Ingredientes:
- 4 tomates mediano
- 6 filetes de anchoa en aceite
- 4 guindillas en vinagre
- 40 gr de lechuga
- 30 gr de queso parmesano en lascas o láminas
- 125 ml aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de vinagre de Módena
- 1 cucharadita de mostaza Dijon
- sal
- perejil
- 6 filetes de anchoa en aceite
- 4 guindillas en vinagre
- 40 gr de lechuga
- 30 gr de queso parmesano en lascas o láminas
- 125 ml aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de vinagre de Módena
- 1 cucharadita de mostaza Dijon
- sal
- perejil
Para la crema de anacardo
- 260 gr de anacardos
- 150 ml de agua
- 1 limón
- 2 cucharadas de vinagre de manzana
- sal
- 150 ml de agua
- 1 limón
- 2 cucharadas de vinagre de manzana
- sal
Preparación
La noche anterior, ponemos los anacardos en un bol cubiertos con agua para ablandarlos y conseguir una crema más suave.
Cortamos el limón por la mitad y lo exprímimos para obtener el zumo.
Escurrimos los anacardos y los ponemos en la picadora. Añadimos el zumo de limón, el vinagre de manzana, una pizca de sal y agua. Trituramos bien hasta conseguir una pasta homogénea y cremosa. Reservamos.
Cortamos las anchoas finamente y las colócamos en un bol.
Después de retirar sus semillas, cortamos las guindillas en trozos pequeños. Las añádimos al bol. Agregamos el perejil.
Sazonamos con un poco de sal. Incorporamos la mostaza Dijon, el vinagre y el aceite de oliva virgen extra. Batimos enérgicamente con una varilla o tenedor hasta emulsionar y obtener una salsa ligada.
Lavamos bien los tomates y los sécamos. Retiramos los tallos. Usamos un cuchillo bien afilado para cortar lonchas finas y uniformes.
Colocamos una capa generosa de crema de anacardo en la base de cada plato.
La exténdemos con el dorso de una cuchara para cubrir uniformemente. Distribuimos las lonchas de tomate por el contorno del plato. Colocamos en el centro las hojas de lechuga limpias y bien escurridas.
Añadimos las lascas de queso parmesano por encima de la lechuga y el tomate.
Rocíamos con la vinagreta de anchoa y guindilla de forma uniforme.
Decoramos con unas hojas de perejil fresco.
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