Una alternativa reconfortante y nutritiva a la clásica salsa boloñesa, donde los garbanzos toman el protagonismo en una salsa rica y llena de sabor. Este plato combina garbanzos tiernos con un sofrito de tomate, cebolla, ajo y especias, logrando una textura sustanciosa y un equilibrio perfecto entre lo casero y lo saludable.
Ingredientes:
- 500 gr de garbanzos cocidos
- 500 gr de carne picada
- 1 cebolla grande
- 1 ajo
- 2 zanahorias
- 1 rama de apio
- 2 tomates pera
- 2 cucharadas de tomate concentrado
- 100 ml de vino blanco
- 200 ml de agua
- Aceite de oliva
- sal
- Pimienta
- Orégano seco
Para decorar
- Unas láminas de parmesano
- Unas hojas de albahaca
Preparación
Pelamos la cebolla y el diente de ajo, picamos la primera finamente y cortamos el segundo en láminas. Pelamos también la zanahoria y la cortamos en daditos. Lavamos la rama de apio y los tomates y los córtamos también en daditos.
Calentamos una sartén antiadherente con aceite de oliva, añadimos la cebolla, el ajo y una pizca de sal. Cuando la cebolla esté ligeramente caramelizada, añadimos la zanahoria, el apio y la carne picada. Salpimentamos, removemos y sofreimos hasta que la carne cambie de color. Vertemos el vino blanco, volvemos a remover y dejamos reducir el alcohol.
Agregamos los daditos de tomate, medio vaso de agua y 2 cucharadas de tomate concentrado. Removemos con una espátula y dejamos cocinar durante 10 minutos más.
Escurrimos bien los garbanzos cocidos y los colócamos en otra sartén, con un poco de aceite de oliva. Agregamos una pizca de sal y otra de orégano seco y salteamos durante unos minutos.
Repartimos los garbanzos salteados en la base de los platos de servicio y colocamos la salsa boloñesa encima.
Decoramos con unas láminas de parmesano y unas hojitas de albahaca.

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