Esta Galette rústica de patata y queso provolone combina una masa casera crujiente con varias capas de patata especiada y queso fundido. El comino, el pimentón y el ajo aportan un toque de sabor muy especial, mientras que el provolone consigue un relleno cremoso y delicioso. Es perfecta para compartir como aperitivo, para una cena informal o como parte de una comida de picoteo.
Ingredientes:
- 150 gr de harina de repostería
- 100 gr de mantequilla sin sal fría
- 80 ml de leche fría
- 1 gr de azúcar
- 4 gr de sal
- 1 huevo batido para pintar la masa
- 2 patatas medianas
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- ½ cucharadita de comino molido
- ½ cucharadita de pimentón dulce o picante
- ¼ de cucharadita de ajo granulado
- Pimienta negra molida
- 1 guindilla pequeña
- Queso provolone al gusto
- Perejil fresco
Preparación
Comenzamos preparando la masa. Ponemos en el vaso de un procesador de alimentos la harina, la sal y el azúcar. Añadimos la mantequilla fría cortada en dados y trituramos hasta obtener una textura similar a unas migas.
Incorporamos la mitad de la leche y trituramos unos segundos. Retiramos la cuchilla, añadimos el resto de la leche y mezclamos hasta integrar.
Pasamos la masa a una superficie ligeramente enharinada y la amasamos lo justo para que quede unida. Formamos una bola, la envolvemos en film transparente y la dejamos reposar en el frigorífico durante al menos 1 hora.
Precalentamos el horno a 200° C y cubrimos una bandeja con papel de horno.
Pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos en láminas finas, de unos 4-5 mm de grosor. Las colocamos sobre la bandeja y las aliñamos con el aceite de oliva, una pizca de sal, pimienta negra, el comino, el pimentón y el ajo granulado.
Horneamos durante unos 15 minutos, hasta que las patatas estén ligeramente doradas. Las retiramos del horno y dejamos que se enfríen.
Sacamos la masa del frigorífico y la estiramos sobre una superficie ligeramente enharinada, formando un círculo de unos 5-8 mm de grosor.
Colocamos la masa sobre una bandeja cubierta con papel de horno. Disponemos en el centro una capa de patatas, dejando libre un borde de unos centímetros.
Repartimos por encima trocitos de provolone, un poco de guindilla y perejil fresco picado. Repetimos las capas hasta terminar con las patatas y el queso.
Doblamos los bordes de la masa hacia el interior de forma rústica y los presionamos ligeramente para que queden bien cerrados.
Pintamos la masa con el huevo batido y horneamos durante 20-25 minutos, hasta que esté bien dorada y el queso se haya fundido.
Retiramos del horno y dejamos reposar unos minutos antes de cortar y servir.
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