Las perdices al vino blanco son pura elegancia rústica, carne tierna que se cocina lentamente hasta impregnarse de una salsa aromática y llena de matices. Un clásico perfecto para celebraciones o para disfrutar sin prisas de un guiso con carácter y sabor profundo.
Ingredientes:
- 4 perdices
- 2 cabezas de ajo pequeñas
- 4 cebollas grandes
- 2 zanahorias
- 2 puerros
- 4 hojas de Laurel
- ¾ litro de vino blanco
- 30 ml de vinagre de Jerez
- 125 ml de aceite de oliva virgen
- medio litro de caldo de ave
- Sal
- pimienta molida
- Tomillo
- Romero
Preparación
Cortamos en trozos el puerro, las cebollas y las zanahorias.
Atamos las perdices con hilo de guisar para evitar que se abran. Salpimentamos por dentro y por fuera.
En una cazuela grande ponemos el aceite de oliva, la mitad de las verduras cortadas, las hojas de laurel y las cabezas de ajo. Echamos un poco de sal.
Ponemos encima de las verduras las perdices colocadas con la pechuga hacia abajo. Echamos encima el resto de las verduras, el tomillo y el romero. Añadimos el vino, el vinagre y el caldo.
Ponemos a cocer a fuego lento durante 2 horas. Durante este tiempo la cacerola debe estar tapada y no debemos dar la vuelta a las perdices tan solo mover la cazuela sujeta por las asas de vez en cuando para que los jugos se mezclen, pero sin meter ningún tenedor o cuchara dentro.
Pasadas 2 horas sacaremos las perdices a un plato y pondremos a reducir la salsa durante 1 hora aproximadamente.
Pensemos que la cantidad que nos debe quedar después de la reducción es para 4 perdices, por lo que iremos viendo si tenemos mucho caldo, en cuyo caso lo dejaríamos a reducir un poco más de tiempo, o si hay poco, le echaríamos un poco de caldo o agua.
Una vez reducido, desgrasamos el caldo e incorporamos las perdices para conservarlas en su salsa retirando previamente el hilo que las sujetaba.
Servimos calientes.

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