Posiblemente las perdices y las codornices sean las piezas de caza menor más frecuentes en nuestras cocinas porque son muy abundantes en estado salvaje, aunque también las encontramos de criadero.
Ingredientes:
- 2 perdices
- 3 zanahorias
- 2 cebollas
- 2 ajos
- un par de hojas de laurel
- pimienta negra en grano
- 150 ml de vinagre de vino blanco
- 200 ml de agua
- aceite de oliva para la fritura
- 100 ml de vino blanco
Preparación
Cortamos las perdices limpias en cuartos y las doramos en una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva. Reservamos.
En el mismo aceite, doramos los dientes de ajo sin pelar y la hoja de laurel. Después añadimos la cebolla en trozos y las zanahorias en rodajas, las bayas de pimienta y una pizca de sal.
Tras un par de minutos, reintegramos las piezas de perdiz a la cazuela y agregamos el vinagre y el vino blanco, y el agua necesaria para cubrir las perdices sin rebosar.
Dejamos cocer tapadas, a fuego muy lento, durante 45 minutos y comprobamos que las perdices están tiernas pinchando con un palillo, ya que a veces hace falta un poco más de tiempo.
Dejamos enfriar las perdices en su líquido y lo pasamos a una fuente o táper, para meterlas a la nevera y dejar que se asienten los sabores.
De un día para otro están estupendas. Tras esa espera, podemos consumirlas en frío o en caliente, o si las queremos para ensaladas, es preferible deshuesarlas y aprovechar solamente su carne y el líquido, desechando las verduras.

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