Los calabacines rebozados y crujientes son la prueba de que las recetas más sencillas pueden convertirse en un auténtico bocado irresistible. Dorados por fuera, tiernos por dentro y con ese punto crujiente que engancha desde el primer mordisco, son perfectos como entrante, guarnición o picoteo informal.
Ingredientes:
- 2 calabacines
- 2 huevos
- 4 cucharadas de harina de trigo
- 140 gr de pan rallado grueso o panko
- 60 gr de queso parmesano rallado
- 3 dientes de ajo
- 4 ramas de perejil fresco
- Aceite de oliva
Preparación
Lavamos el calabacín y le cortamos los dos extremos. Si no nos gusta la piel, podemos pelarlo pero podemos comerlo perfectamente también con piel.
Cortamos el calabacín en rodajas de unos 4 mm de grosor y las sazonamos con una pizca de sal. Las dejamos sobre papel absorbente para que según vayan sudando su agua, la vayan desechando.
Batimos el huevo junto con el ajo machacado y el perejil finamente picado.
Mientras el aceite se va calentando en la sartén, rebozamos las rodajas de calabacín primero por harina y después por la mezcla del huevo.
Las freímos hasta que queden doradas y las vamos sacando y dejando sobre papel absorbente para que escurran el exceso de aceite.
Servimos enseguida.
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