Ingredientes:
- 50 gr de mantequilla
- 50 gr de harina de trigo
- 500 ml de leche entera caliente
- 100 gr de chorizo
- 1 cebolla pequeña
- Sal
- nuez moscada al gusto
- Pan rallado para el rebozado
- 2 huevos batidos, para el rebozado
Preparación
Pelamos el chorizo y lo cortamos en trocitos pequeños. Pelamos la cebolla, y la picamos muy fina.
En una sartén a fuego medio, salteamos el chorizo y la cebolla, sin añadir aceite; el chorizo soltará su propia grasa. Reservamos.
En la misma sartén, derretimos la mantequilla a fuego medio. Añadimos la harina y removemos constantemente durante 2 minutos para tostarla un poco.
Poco a poco, incorporamos la leche caliente sin dejar de remover con unas varillas para evitar grumos.
Cocinamos la bechamel hasta que espese y quede cremosa. Sazonamos con sal, nuez moscada y, si quieres, una pizca de pimienta.
Añadimos el chorizo y la cebolla, a la bechamel y mezclamos bien.
Vertemos la mezcla en una fuente o bandeja, cubrimos con papel film en contacto directo con la masa, para que no se forme costra y dejamos enfriar.
Luego, refrigeramos al menos 4 horas, o mejor toda la noche.
Con las manos o dos cucharas, formamos las croquetas del tamaño que prefiramos.
Las pasamos primero por huevo batido y después por pan rallado. Si quieres un rebozado más crujiente, repite este paso.
Calentamos abundante aceite de oliva en una sartén profunda o freidora a 180º C. Nos asegúramos de que el aceite esté bien caliente antes de añadir las croquetas, para que no absorban demasiada grasa.
Freímos las croquetas en tandas pequeñas para que no se enfríe el aceite y obtengamos un dorado uniforme.
Las sacamos y las colocamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Las servimos calientes.

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