Seguro que ya conoces el famoso risotto. Es un arroz italiano, cremoso. Suele prepararse con setas u hongos aunque, los hay de las formas más variopintas. Desde Risotto a la carbonara como risotto de erizo de mar. En este caso, este risotto de setas integral, es una receta apta para diabéticos.
Ingredientes:
- 400 gr de arroz redondo integral
- 1 cebolla
- 150 gr de setas u hongos de la variedad que desees
- 1 vaso de vino
- 800 ml de caldo de pollo
- 100 gr de queso sin grasa
- unas hojas de albahaca
- aceite de oliva
- sal
Preparación
Lo primero que vamos a hacer, va a ser en la noche anterior. Vamos a poner el arroz en un cuenco alto y lo vamos a cubrir con generosa agua. Es algo parecido a cuando pones en remojo unas alubias, antes de ponerlas a cocer. El motivo es que el arroz integral, es mucho más duro que el blanco y, con esto, logramos que se hidrate. Así pues, si lo hidratamos tardará 20 minutos en cocerse. Sin hidratar tardaría el doble. Lo dejamos en remojo toda la noche.
Al día siguiente, en una cazuela alta ponemos un chorrito de aceite de oliva a fuego suave. Añadimos la cebolla bien picada y las setas u hongos. Echamos una pizquita de sal y removemos con frecuencia, mientras cocinamos a fuego suave.
Pasados 5 minutos, con la cebolla ya algo cocinada y las setas que habrán menguado, añadimos el vino blanco. Que le dará un toque ácido bastante interesante a la receta. Dejamos que recupere el hervor y que hierva un minuto, para que se evapore el alcohol y añadimos el arroz, ya hidratado de la noche anterior.
Acto seguido removemos, sin parar, hasta que el arroz haya absorbido todo el vino.
Ahora viene el secreto del risotto. En vez de echar todo el caldo de golpe, añadimos como un cucharón del mismo y comenzamos a remover. Lo vamos a mezclar constantemente, sin parar. Pasados unos de 3 a 5 minutos, el arroz habrá absorbido todo el caldo.
Repetimos la acción, de echar un cucharón del caldo y de remover constantemente. No olvides echar sal, si el caldo que estés empleando no lo lleva.
Pasados de 17, a 20 minutos, repitiendo constantemente el paso anterior, el arroz estará al dente, muy cremoso y nada suelto. Es lo que buscamos.
Es el momento de apagar el fuego y con el mismo calor del fuego apagado, añadimos al risotto dos o tres cucharadas de aceite de oliva y el queso rallado.
Mezclamos bien y servimos inmediatamente.
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