El queso frito rebozado es el aperitivo ideal para los amantes del queso. Es perfecto para llevar al centro de la mesa y se puede preparar con el queso que más os guste. Nosotros hemos elegido un queso manchego tierno y lo hemos acompañado de una mermelada de tomate.
Ingredientes:
- 400 g queso manchego tierno
- 100 g de harina de trigo
- 1 huevo XL
- Media cucharadita de sal
- 100 g pan rallado
- 300 ml de aceite de oliva
Preparación
Cortar el queso en triángulos de 1 cm de grosor aproximadamente.
Preparar tres boles para el rebozado. Uno con la de harina de trigo, un segundo bol con un huevo al que pondremos media cucharadita de sal y un último con pan rallado. Batimos el huevo para poder rebozar el queso.
A continuación, pasaremos cada uno de los triángulos de queso primero por la harina, después por el huevo y, por último, por el pan rallado. Repetiremos este paso para así, aplicar a cada porción de queso un rebozado doble.
Una vez rebozadas todas las porciones de queso, las llevamos a la nevera durante 30 minutos.
Vertemos 300 ml de aceite de oliva en una sartén. La llevamos a fuego fuerte y le ponemos un trozo de pan para comprobar que el aceite está a la temperatura correcta. Cuando el pan comience a freírse es hora de incorporar el queso rebozado.
Freiremos el queso en tandas de dos porciones para no bajar la temperatura del aceite. La fritura será muy rápida, unos diez segundos por cada lado, que es lo suficiente para dorar el rebozado.
Para que el queso frito no sea tan graso, lo pasaremos una vez frito a un plato con papel absorbente.
Servimos el queso frito caliente con mermelada de tomate o la que más nos guste.
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