La ensalada de rúcula y melocotón es una propuesta fresca, ligera y llena de color, perfecta para los días más cálidos. La combinación del toque ligeramente picante de la rúcula con la dulzura del melocotón, la suavidad de la mozzarella y el crujiente de las almendras se completa con una deliciosa vinagreta de melocotón, creando un plato equilibrado, refrescante y muy fácil de preparar.
Ingredientes:
- 2 tomates maduros.
- 2 melocotones medianos.
- 75 gr de almendras laminadas.
- 100 gr de queso mozzarella.
- Unas hojas de albahaca fresca.
Para la vinagreta
- El zumo de ½ limón.
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- 1 cucharada de miel.
Preparación
Lavamos bien la rúcula y la escurrimos hasta que quede completamente seca. La repartimos sobre una fuente o ensaladera amplia, formando una base uniforme. Lavamos los tomates y los cortamos en gajos. Pelamos los dos melocotones y los cortamos también en gajos de tamaño similar para que la presentación resulte más vistosa.
Si queremos aportar un contraste de temperatura y un sabor más intenso, calentamos una plancha o sartén antiadherente y cocinamos los gajos de melocotón durante uno o dos minutos por cada lado, hasta que comiencen a caramelizarse ligeramente. Después, los dejamos templar unos minutos antes de incorporarlos a la ensalada.
Troceamos la mozzarella en dados o en porciones irregulares si la hemos comprado entera. La distribuimos sobre la rúcula junto con los tomates y los gajos de melocotón, procurando repartir los ingredientes de forma equilibrada.
Pelamos el melocotón reservado para el aliño y lo trituramos hasta obtener un puré fino y cremoso. Añadimos el zumo de medio limón, el aceite de oliva virgen extra y la miel. Mezclamos o batimos de nuevo hasta conseguir una vinagreta homogénea y ligeramente emulsionada. Probamos el aliño y, si lo deseamos, ajustamos el punto de sal o añadimos un poco más de miel o de limón según nuestro gusto.
Incorporamos las almendras laminadas, crudas o ligeramente tostadas, para aportar un toque crujiente. Añadimos también unas hojas de albahaca fresca, enteras o ligeramente troceadas con las manos para potenciar su aroma.
Llevamos la ensalada a la mesa acompañada de la vinagreta en una salsera para que cada comensal se sirva la cantidad que prefiera, o bien la aliñamos justo antes de servir para que la rúcula conserve toda su frescura y textura.
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