Un plato tradicional y saludable que combina la textura suave de las lentejas con la frescura del calabacín y el dulzor natural de la zanahoria. Un guiso casero, nutritivo y reconfortante, lleno de sabor y perfecto para disfrutar de la cocina de siempre con un toque ligero y vegetal.
Ingredientes:
- 200 gr de lentejas pardinas
- 1 calabacín
- 2 zanahorias
- 1 cebolla
- 1 ajo
- 1 Hoja de laurel
- 2 tomates de rama pequeños
- 1 Trozo de jengibre fresco
- 2 cucharaditas de aceite de oliva
- 2 ramitas de cilantro
- sal
- pimienta
- 1 calabacín
- 2 zanahorias
- 1 cebolla
- 1 ajo
- 1 Hoja de laurel
- 2 tomates de rama pequeños
- 1 Trozo de jengibre fresco
- 2 cucharaditas de aceite de oliva
- 2 ramitas de cilantro
- sal
- pimienta
Preparación
Pelamos la cebolla y el ajo y los pícamos. A continuación, pelamos el jengibre fresco y lo pícamos bien fino. Pelamos la zanahoria con un pelador, lavamos el calabacín para no quitarle la piel, lo despúntamos y lo córtamos en dados de un tamaño similar.
Calentamos 2 cucharaditas de aceite en una cazuela, agregamos la mitad de la cebolla y del ajo y los ehógalos durante unos 3 o 4 minutos.
Agregamos el jengibre, el laurel, la zanahoria y el calabacín, damos un par de vueltas y añadimos las lentejas. Cubre entonces con tres cuartos de litro de agua y cocemos a fuego suave durante unos 45 minutos hasta que comprobemos que las lentejas estén tiernas.
Lavamos los tomates y los pícamos. Los mézclamos con el resto de la cebolla y el ajo y condimentamos con sal y el aceite de oliva virgen extra restante. Salpimentamos las lentejas cocinadas.
Servimos las lentejas estofadas en boles amplios o en platos hondos y añadimos el picadillo frío de tomate que hemos preparado, por encima.
Agregamos también como decoración final unas hojas de perejil picado.

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