Una crema reconfortante con un toque exótico que eleva el sabor dulce de la calabaza. El asado previo de la verdura intensifica su aroma, mientras que el jengibre aporta un punto picante muy equilibrado con la suavidad de la leche de coco
Ingredientes:
- 800 gr de calabaza pelada y cortada en trozos
- 1 cebolla grande
- 400 ml de leche de coco en conserva
- 1 trozo de jengibre fresco de unos 2 cm,
- 500 ml de caldo de verduras,
- un chorrito de aceite de oliva virgen extra
- una pizca de sal
- pimienta negra
- semillas de sésamo o pipas de calabaza para decorar.
Preparación
Comenzamos asando los trozos de calabaza y la cebolla troceada en el horno a 200°C con un chorrito de aceite y sal hasta que estén tiernos y ligeramente dorados. Este paso es clave para que la crema tenga un sabor mucho más profundo que si la cocinamos directamente en agua.
A continuación pasamos las verduras asadas a una olla grande y añadimos el jengibre fresco rallado. Vertemos el caldo de verduras caliente y dejamos que hierva todo junto durante unos 5 minutos para que los sabores se integren perfectamente.
Finalmente añadimos la leche de coco y trituramos con la batidora hasta obtener una textura muy fina y sedosa.
Rectificamos de sal y pimienta al gusto y servimos bien caliente con unas semillas de sésamo o pipas de calabaza por encima para dar un toque crujiente.
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