Es ligera, económica, aromática y, sobre todo, muy agradecida: con unos buenos mejillones, un par de verduras y un caldo decente, montamos en casa una sopa que podría servirse perfectamente en una cocina marinera.
Ingredientes:
- 1 kg de mejillones frescos
- 1 cebolla
- 1 tomate maduro
- 1 cucharadita de cayena en escamas
- 1/2 cucharada de mostaza de Dijon
- 100 ml de vino blanco
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra
- 500 ml del caldo de los mejillones y agua
- Perejil fresco
- 1 cucharadita de salsa inglesa
- 1 cebolla
- 1 tomate maduro
- 1 cucharadita de cayena en escamas
- 1/2 cucharada de mostaza de Dijon
- 100 ml de vino blanco
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra
- 500 ml del caldo de los mejillones y agua
- Perejil fresco
- 1 cucharadita de salsa inglesa
Preparación
Comenzamos pelando la cebolla y cortándola en juliana fina. Rallamos también el tomate y lo dejamos listo para el sofrito.
Calentamos un fondo de aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia y pochamos la cebolla durante unos 15 minutos, a fuego lento, hasta que esté tierna y traslúcida.
Incorporamos el tomate rallado y seguimos pochando hasta que se evapore toda el agua y el sofrito quede concentrado y con un aroma intenso.
Añadimos las escamas de cayena y cocinamos un minuto más para que suelten su perfume y aporten ese toque picante suave que equilibra la sopa de mejillones.
Agregamos sal, la salsa inglesa, la mostaza y el vino blanco. Cocinamos a fuego medio-alto unos minutos para que el alcohol se evapore por completo.
Mientras el sofrito se integra, limpiamos bien los mejillones. Retiramos las barbas con un cuchillo fino y rascamos las conchas para eliminar cualquier resto. Si encontramos mejillones abiertos o conchas rotas, los desechamos.
Lavamos y enjuagamos bien los mejillones bajo el grifo para eliminar arenilla o restos superficiales. Los dejamos escurrir.
Colocamos los mejillones en una sartén o cazuela, sin añadir agua. Tapamos y cocinamos a fuego medio hasta que se abran, unos 5 minutos.
Filtramos el caldo que han soltado los mejillones para evitar restos de arena. Lo pesamos y lo completamos con agua hasta obtener entre 450 y 500 ml.
Vertemos este caldo en la cazuela del sofrito y llevamos el conjunto a ebullición para que todos los sabores se fundan.
Sacamos los mejillones de sus conchas, reservando unos cuantos enteros para la presentación final.
Incorporamos los mejillones a la sopa y dejamos cocinar un par de minutos más para que tomen sabor sin resecarse.
Servimos inmediatamente, decorando con los mejillones en sus conchas y un poco de perejil fresco picado.
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