Cocinar no es solo seguir una receta, es ponerle ganas, tiempo y un poquito de corazón a cada ingrediente. En estas páginas comparto contigo el arte de disfrutar de la buena mesa y de los sabores que nos han acompañado siempre.
🍴 Mi cocina es un punto de encuentro, el lugar donde se comparten confidencias y se crean recuerdos. Preparar estos platos es una de las formas de cuidar a los míos y ahora, a través de este blog, también de compartir un pedacito de mi mesa contigo. 🍴

Risotto de boletus y tomates secos

 


Cremoso y con un delicado sabor, este risotto de boletus y tomates secos es un verdadero placer para los sentidos. 




Ingredientes:



- 240 gr de arroz arborio
- 8 dl de caldo de verduras
- 400 gr de boletus
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 50 gr de tomates secos en aceite de oliva
- 50 gr de mantequilla
- 75 gr de queso parmesano
- 2 dl de vino blanco
- 2 tallos de cebollino
- Aceite de oliva
- Pimienta
- Sal




Preparación




Llevamos a ebullición el caldo, retiramos del fuego y lo reservamos caliente.

 Eliminamos la base terrosa de las setas; las lavamos, sin dejarlas en remojo. Las escurrimos,  las secamos con papel de cocina y troceamos las más grandes.

 Pelamos la cebolla y los ajos, y los picamos menudos. Escurrimos los tomates de su aceite y los cortamos en tiras finas.

Calentamos 3 cucharadas de aceite en una cazuela. Añadimos la cebolla y la sofreímos 2 minutos. Incorporamos el ajo y lo rehogamos 1 minuto. Agregamos las setas y las salteamos, removiendo con una cuchara de madera, hasta que se evapore el agua que suelten.

Incorporamos el arroz y lo tostamos 1 minuto, sin dejar de mezclar. Añadimos el tomate y el vino, y lo dejamos reducir unos instantes. 

Vertemos un cacillo de caldo hirviendo y removemos. Proseguimos la cocción de 16 a 18 minutos, agregando más caldo, cacillo a cacillo y removiendo, cuando se evapore el anterior.

Lavamos el cebollino, lo secamos con papel absorbente y lo picamos menudo.

 Pasamos 50 gramos de queso por un rallador y cortamos el restante en lascas. Cortamos la mantequilla en dados no muy grandes.

 Retiramos la cazuela del fuego y añadimos el parmesano rallado y la mantequilla. Continuamos removiendo hasta que ambos se hayan fundido y el arroz tenga una textura cremosa. Salpimentamos ligeramente.

Repartimos el arroz en los platos y  lo espolvoreamos con el cebollino. Decoramos con el queso cortado en lascas y servimos enseguida.

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